Nuria Marín

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Lunes 14 Julio, 2008

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¿El inicio del fin?

Nuria Marín

El 2 de julio, en una magistral operación el gobierno colombiano asestó un fuerte golpe a las FARC al liberar a 15 personas, entre ellas sus más preciados rehenes, tres estadounidenses e Ingrid Betancourt, figura universal símbolo de la tragedia de cientos de secuestrados a manos del grupo narcoterrorista.
Un nuevo traspié que se une a la reciente pérdida de tres de sus líderes, Manuel Marulanda, Iván Ríos y Raúl Reyes, y a masivas deserciones entre las cuales se encuentran personas como Nelly Avila (Karina) militantes de muchos años.
La información de las computadoras de Reyes, además de estratégica, ha provocado el distanciamiento del gobierno de Chávez otrora fuente de recursos, armas y apoyo logístico, lejanía que podría consolidarse luego del encuentro con Uribe.


El fortalecimiento del ejército en tiempos de Uribe (aumento efectivos y grupos elite, equipamiento, etc.) contrasta con la erosión de las FARC al que se une la pérdida de todo apoyo popular. ¿Permitirá esta coyuntura propiciar el inicio del fin?
Pareciera que sí. Colombia debe aprovechar esta coyuntura para empezar el camino a la paz luego de cuatro décadas de violencia. El llamado de Fidel Castro de entregar de manera incondicional a los restantes rehenes resulta altamente revelador.
El proceso sin embargo, no será fácil. La guerrilla aún cuenta con fuentes importantes de financiamiento producto del negocio de la droga. Habrá grupos resistentes y tratarán de desarticular cualquier intento de diálogo aunque signifique más violencia.
Ingrid Betancourt puede jugar un papel estratégico. Seis años de cautiverio la convierten en una fuerte y autorizada voz. Ese es el espíritu de Michelle Bachelet al proponerla para el Premio Nobel de la Paz.
Paradójicamente, el mayor enemigo del proceso de negociación no es la guerrilla ni la injerencia extranjera. El mayor obstáculo a la paz, puede ser la política y las elecciones de 2010.
El golpe político recibido por Uribe por la condena de una diputada (soborno para aprobar la reforma constitucional que permitiera su reelección) ha perdido peso. La popularidad del Presidente se ha disparado (90%) y se especula que podría buscar reformar nuevamente la Constitución para allanar la vía de un tercer periodo.
Según una reciente encuesta, Ingrid podría ganar si Uribe no aspira. Esta situación, si bien podría ser coyuntural o bien la misma Ingrid sea la que desista de aspirar, podría provocar un desinterés de Uribe por brindarle mayores espacios a Betancourt o que el tema se politice lo que restaría fuerza al proceso. Por el bien de Colombia, esperamos no sea así.

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