Pasado el ridículo de la Selección Nacional en el monólogo con Inglaterra, se deben sacar un par de conclusiones.
Los microciclos han sido un fracaso: ¿responsabilidad del cuerpo técnico o los futbolistas no saben acatar las indicaciones?
Fernando Batista pide paciencia, porque está en una reestructuración del seleccionado, con mucho futbolista joven en la nómina, justificación no válida como lo comentamos en nuestra nota del pasado viernes.
Un equipo, joven o viejo, con seis legionarios en su formación titular frente a los ingleses y otros cinco jugadores que trabajaron con Batista en los microciclos, no fueron capaces de coordinar tres pases seguidos, no supieron sostener la pelota para evitar la presión constante del rival, no remataron a marco y jugaron todo el partido en la mitad de la cancha en su territorio defensivo, repleto de grietas.
El sistema 5-4-1 que ordenó el técnico Batista frente a Colombia e Inglaterra, para nuestro seleccionado ya se agotó. Es injusto seguir flagelando a Manfred Ugalde, dejándolo solo para lidiar con defensores que como los ingleses, están acostumbrados a enfrentar tridentes de ataque de un potencial físico impresionante.
En un planteamiento táctico como el que utiliza Batista, el trabajo de los volantes abiertos, Carlos Mora y Josimar Alcócer, resulta determinante en procura de gestar futbol ofensivo. El 5-4-1, debe ser flexible y convertirse constantemente en un 5-2-3, con Galo como volante central, Andrey Soto fungiendo como 10 y Mora con Alcócer pasando al ataque a asociarse con Ugalde.
En la eliminatoria que nos dejó fuera del Mundial, en dos o tres partidos, Alcócer fue escogido como el mejor jugador de Costa Rica, por sus ataques desafiantes, verticales, que buscaban el uno contra uno y que provocaron faltas al atacante y tiros libres. ¿Lo recuerdan? Frente a Inglaterra, Josimar no pudo armar una sola acción como esta y Carlos Mora solo tuvo una jugada en ataque.
Batista nunca juntó a Ugalde, por ejemplo con Orlando Sinclair, desaprovechado en los dos partidos. Jugó los 10 minutos finales y entró por Manfred.
Si los laterales no suben, como atacaba aquel avión de nombre Christian Gamboa con presencia ofensiva permanente y los volantes de ataque solo defienden, Ugalde queda solo y limitado y la Selección Nacional sigue sumando partidos sin anotaciones, salvo contadísimas excepciones.




































