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Viernes, 23 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


El 4-5-1 no le funcionó a la Liga en Guadalupe

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 25 julio, 2019

jonathan moya atras el escudo de alajuelense

Cuando comentamos de las posibilidades del Alajuelense de ser campeón del Apertura, hicimos referencia a que en zona de ataque, el técnico Andrés Carevic tenía dos alternativas.

Jugar al 4-5-1, que en la pretemporada fue su planteamiento favorito, esquema que da prioridad en el ataque al ariete Jonathan Moya y “condena” a la reserva al tridente de Jonathan McDonald, Róger Rojas y Marco Ureña, todo un lujo para cualquier equipo centroamericano.

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Un sistema táctico mucho más arriesgado en ofensiva, puede ser un 4-3-3, alineando a esta tripleta de una sola vez en el ataque y sacrificando piezas de la cintura, o jugar un 4-4-2 con Ureña en la medular y el binomio McDonald y Rojas en ofensiva.

Pareciera, o la lógica lo indica, que la Liga se presenta como un equipo más peligroso y agresivo en ataque cuando juegan hombres de mayor movilidad y más técnicos que Moya, un atacante de peso, potente físicamente, peligroso arriba, pero limitado técnicamente.

Contra Guadalupe, Carevic apostó por Moya, quien fue su delantero de confianza en la pretemporada, aparte que una cancha como la guadalupana, quizá se prestaba para jugar con un solo hombre en punta.

Superado tácticamente por Guadalupe, el León no presentó el menor peligro en ofensiva, y su único gol cayó gracias al genial y sorpresivo filtro largo de Henry Figueroa a Ariel Lássiter.

Esta escasa gestión ofensiva de la Liga no es responsabilidad de Moya; simplemente los cinco volantes no tuvieron capacidad de generar fútbol, y a Jonathan no le llegó nada.

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Ahora, consideramos que el técnico Carevic se equivoca cuando trata de enderezar el rumbo de la barca perdida, metiendo en la cancha, con diez minutos de diferencia, a McDonald, Ureña y Rojas.

Lo hizo ante Guadalupe y en un juego de la Copa Premier, variantes tardías que más bien llevan confusión al ataque rojinegro.

Los jugadores entran presionados, enredados, no saben dónde ubicarse, e incluso “chocan” entre ellos.

Don Andrés debe buscar la fórmula para que McDonald, Rojas y Ureña sean titulares, ubicándolos estratégicamente en zonas donde puedan moverse con comodidad, buscando acciones colectivas y no cada uno corriendo por su lado sin una planificación previa.

Veremos hoy ante Limón qué equipo parará en la cancha este “desordenado” Alajuelense.

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