¿Cuál es el reto más importante para Costa Rica después de las elecciones?
País debe retomar el diálogo y finalizar la confrontación para construir un mejor futuro
Sin importar quién gane la elección presidencial de este domingo, todos los actores políticos, partidos y ciudadanos deben comprender que Costa Rica se encuentra en una encrucijada que va mucho más allá de un simple cambio de nombre en Zapote.
El ambiente que se respira en todos los rincones del país, es de una expectativa cautelosa.
No es para menos: el país enfrenta desafíos estructurales que han dejado de ser “tareas pendientes” para convertirse en urgencias nacionales.
Sin embargo, el reto más grande no está solo en los números de la economía o en las estadísticas de seguridad, sino en nuestra capacidad como sociedad para detener la confrontación política y sentarnos a construir sobre lo que nos une.
El reciente Informe del Estado de la Educación 2025 ha sido un balde de agua fría: enfrentamos la crisis educativa más severa en cuatro décadas.
Con un “apagón” en los aprendizajes y una brecha digital que se ensancha, el próximo gobierno no tendrá margen de error, sobre todo, ahora que los estudiantes de noveno año razonan y comprenden igual que un escolar de tercer grado en áreas clave como Matemáticas y comprensión lectora.
En cuanto a la salud, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) requiere un acuerdo nacional que garantice su sostenibilidad financiera y reduzca las listas de espera, alejándola del ruido de las disputas partidistas. En este caso, el sistema de pensiones es otro gran tema que requiere acciones urgentes.
Por otra parte, la seguridad se ha posicionado como la principal preocupación de los costarricenses. Con tasas de homicidios que han alcanzado niveles históricos en los últimos tres años, la estrategia nacional debe evolucionar de la reacción a la prevención integral, con un mix de acciones punitivas y preventivas, incluyendo más inversión en educación, cultura y deportes.
Esto se conecta directamente con la generación de empleo. Un país seguro atrae inversión, pero esa inversión debe llegar también a las zonas fuera del Gran Área Metropolitana (GAM). El reto para 2026 es diversificar nuestra matriz productiva para que el crecimiento del 4% que proyecta el Banco Central se traduzca en bienestar para todos, no solo para unos sectores.
El tipo de cambio, que ha rondado los ¢500, ha sido un alivio para los deudores en dólares, pero al mismo tiempo se ha convertido en un golpe severo para el sector exportador y el turismo.
En este caso, la competitividad de Costa Rica está a prueba: ¿cómo mantener un colón fuerte sin destruir el motor que nos trae divisas?
El próximo gobierno deberá navegar esta tormenta con una política monetaria y fiscal coordinada que no asfixie a los productores locales y más importante aún, que no sea un obstáculo para la generación de empleos.
Finalmente, no podemos hablar de competitividad si perdemos el 4% del PIB en presas.
La movilidad urbana en el GAM ha llegado a un punto de colapso. Proyectos como el tren eléctrico o la sectorización de autobuses ya no pueden ser banderas políticas que se suben o bajan según el gobierno de turno; deben ser proyectos de Estado que trasciendan los cuatro años de mandato.
En cuanto a las zonas rurales, hay que resaltar que si bien el Valle Central celebra cifras de crecimiento impulsadas por los dispositivos médicos y los servicios tecnológicos, la realidad en las periferias cuenta una historia distinta.
Esto, porque la economía de Costa Rica avanza a dos velocidades: una que vuela alto en las zonas francas del centro del país y otra que lucha por no quedarse atrás en las costas y las llanuras del norte y el sur.
Para las elecciones de 2026, el reto no es solo crear empleo, sino descentralizar la prosperidad. Esto requiere acciones concretas en tres ejes que hoy sufren el desgaste de la falta de acuerdos:
Sin embargo, el mayor reto para Costa Rica en este ciclo electoral 2026 es la reconciliación política. El electorado muestra señales de fatiga frente a la polarización.
La verdadera victoria en las urnas no será de quien logre el mejor "show" mediático, sino de quien sea capaz de convocar a los sectores productivos, sociales y políticos a una mesa común.
Costa Rica tiene los cimientos para volver a ser el referente regional de desarrollo.
Solo falta que, en la papeleta, elijamos también la voluntad de ponernos de acuerdo.
Viva Costa Rica y viva la democracia. Salgamos todos a votar