Leiner Vargas

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Martes 21 Octubre, 2014

Es hora de una clara reorganización del gabinete de Luis G. Solís y de su estrategia de comunicación


Reflexiones

Crisis presupuestaria o crisis de gobierno

El debate sobre el presupuesto del Gobierno Central de 2015 ha puesto de manifiesto las características de nuestro sistema político y la critica situación del Estado costarricense y de su gobierno.
Si bien, comparto el argumento de que el país tiene una situación fiscal grave y que el Gobierno debería ser prudente y diligente en resolver al menos una caída de 3 puntos porcentuales del PIB en el déficit, no es posible avanzar en el proceso si no se logra un diálogo profundo y un acuerdo nacional con los actores sociales y políticos del país.


Asumir como hasta la fecha ha hecho el Gobierno, que tiene un cheque en blanco para gastar sin justificar adecuadamente sus prioridades y sobre todo, amparado a una creciente prepotencia y desprecio por los actores políticos representados en el Parlamento, me parece, llevará el barco del propio gobierno, al puerto equivocado.
Ha quedado evidente la división interna en el PAC y la existencia de dos visiones no fácilmente reconciliables sobre qué, cómo y cuándo debe ser y darse la reforma fiscal del país.
Si bien, concuerdo con los argumentos del diputado Solís sobre la necesidad de recortar el presupuesto, me parece que la forma ha sido marcada de inconsistencias y de un estilo poco conciliador.
El gobierno tampoco ha sido lo prudente e inteligente para reducir la presión política de las diferencias de criterio dentro del PAC. Impericia o inexperiencia política del Ministro de la Presidencia y de los asesores del Presidente, han propiciado la primera gran crisis del gobierno Solís Rivera.
Sin embargo, la crisis del presupuesto no es más que la evidencia de una crisis mayor, sobre las visiones país y de gobierno, que existen en dicho partido, claramente no preparado aún para gobernar.
Ha llegado el momento de que nuestro Presidente se defina con claridad y asuma de frente y con definiciones claras lo que será o no su mandato de gobierno.
Está claro que ha la fecha ha sido capturado por sus asesores cercanos de campaña y que ha metido la pata con frecuencia, por una dosis excesiva de impaciencia personal y mostrado su lado prepotente y poco comunicativo no conocido en la campaña.
Es hora de una clara reorganización de su gabinete y de su estrategia de comunicación, no ha sido feliz la designación en Hacienda, y mucho menos en el Ministerio de la Presidencia, pareciera que cambiar sus fichas y apostar a una estrategia de comunicación más efectiva y clara es urgente en Casa Presidencial.
Si por el contrario insiste en generar al estilo de lo acontecido con doña Laura Chinchilla, una corteza de protección a sus colaboradores cuestionados, será la crónica de una segunda versión de lo acontecido en el gobierno anterior. Seguirá derrochando su capital político hasta encontrarse atrapado en sus propios mecates, sin margen de acción y credibilidad para realizar los cambios prometidos. El que tenga oídos que escuche.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com