Crecimiento global perderá fuerza en 2026, con Estados Unidos como eje de la economía mundial
Análisis de BN Valores anticipa un año de expansión moderada, tasas de interés todavía altas y mayor cautela en consumo, inversión y empleo
El panorama económico internacional para 2026 estará marcado por un crecimiento más lento, pero con mayor estabilidad que en años recientes, según un análisis de perspectivas globales elaborado por BN Valores Puesto de Bolsa.
El estudio advierte que la economía mundial avanzará a un ritmo cercano al 3%, por debajo de su promedio histórico, en un contexto donde Estados Unidos continuará siendo el principal referente de la dinámica global.
De acuerdo con el análisis, el desempeño estadounidense será determinante para el resto del mundo.
Para 2026 se proyecta que su economía mantenga una expansión positiva, aunque más contenida, con tasas de crecimiento estimadas entre 1,5% y 2,0%.
Este comportamiento responde a una combinación de factores: una política monetaria que sigue siendo restrictiva, aunque con mayor apertura a eventuales recortes de tasas; un consumo privado que, aunque positivo, será más moderado; y un mercado laboral que empieza a mostrar señales de enfriamiento gradual, sin un deterioro abrupto.
Juan Pablo Arias, economista y estratega de inversión de BN Valores, explicó que este escenario configura un entorno externo menos dinámico que el observado en años anteriores, pero que no apunta a una recesión.
Para economías abiertas y altamente integradas al comercio internacional, como la costarricense, este matiz resulta clave, ya que permite anticipar un ajuste ordenado en exportaciones, flujos de capital y decisiones de inversión.
El análisis también subraya que las decisiones de los principales bancos centrales seguirán siendo un elemento central en 2026.
Si actúan tarde o no ajustan bien las tasas de interés, podrían provocar alzas en los precios internacionales o una desaceleración económica más fuerte de lo previsto.
“Para 2026 el mundo sí va a crecer, pero más despacio. Esto significa que los créditos seguirán relativamente caros porque las tasas de interés no bajarán de golpe; que las familias gastarán con más cuidado; y que el empleo se mantiene, aunque las empresas serán más selectivas al contratar. En Estados Unidos —que marca el ritmo— esperamos un crecimiento positivo, pero contenido, sin caer en recesión. Y a nivel global, los déficits de los grandes países pueden generar episodios de volatilidad en precios y tipos de cambio”, finalizó Arias.