Costa Rica impulsa estudio pionero sobre contaminación y tiburones
Bahía Santa Elena es el epicentro de una investigación internacional que busca usar la coloración de tiburones y rayas como indicador natural de contaminación ambiental
La coloración de tiburones y rayas podría revelar el nivel de contaminación marina, según una investigación desarrollada en Bahía Santa Elena, dentro del Área de Conservación Guanacaste.
En esta ocasión, el sitio fue el punto de partida de una expedición liderada por científicos de la Universidad de Oslo y del CIMAR-UCR, según detalla un el artículo escrito por el Mario Espinoza, para el ACG.
Asimismo, la bahía es reconocida por su riqueza biológica y por resguardar ecosistemas como arrecifes rocosos, manglares y zonas de alimentación para tiburones y rayas.
La expedición forma parte del proyecto internacional SHARKSense, que analiza si la pigmentación de la piel de estos animales puede servir como bioindicador natural.
De acuerdo con el artículo del ACG, “la melanina puede unirse a metales pesados presentes en el ambiente marino”.
Además, los tiburones, como depredadores tope, acumulan contaminantes a través de la cadena alimenticia, lo que podría provocar cambios visibles en su coloración.
El estudio también busca responder si la contaminación está impulsando la evolución de individuos con piel más oscura en distintas regiones del mundo.
Durante 2025 y 2026, se ampliará la recolección de datos en aguas costarricenses para fortalecer la conservación y el manejo de los ecosistemas marinos.
“El valor de nuestros ecosistemas como fuente de conocimiento y conservación es incalculable”, afirmó Espinoza, según el artículo publicado por el ACG.
Finalmente, los investigadores subrayaron que la cooperación entre equipos nacionales e internacionales es clave para la protección de la biodiversidad marina.