Con el objetivo de fortalecer la competitividad y sostenibilidad del sector agropecuario, acuícola y pesquero, con énfasis en pequeños productores, el Gobierno formalizó la puesta en marcha del Programa para una Agricultura Sostenible y Competitiva en Costa Rica.
La iniciativa es liderada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y moviliza recursos por $140 millones provenientes de cooperación internacional.
El financiamiento combina aportes del Banco Mundial por $120 millones y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) por $20 millones.
Estos recursos respaldarán acciones destinadas a ampliar oportunidades productivas, incorporar herramientas tecnológicas y facilitar el acceso a mecanismos financieros.
El programa prioriza intervenciones que contribuyan a elevar estándares de sostenibilidad y a mejorar las condiciones bajo las cuales operan productores de menor escala.
El enfoque contempla acompañamiento técnico, integración de información sectorial y esquemas de articulación institucional para optimizar el impacto de la inversión.
Asimismo, se establecieron instrumentos de cooperación que buscan consolidar la coordinación entre entidades públicas y organizaciones especializadas.
El MAG suscribió un acuerdo específico con la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar orientado a fortalecer el trabajo conjunto y facilitar el intercambio de información estratégica relacionada con el sector cañero.
Paralelamente, se firmó una carta de entendimiento con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, que participará como instancia verificadora del programa.
Esta función implica dar seguimiento técnico a la ejecución y contribuir a garantizar criterios de control y transparencia durante su implementación.
La formalización de estos instrumentos establece una estructura de responsabilidades claras entre las instituciones participantes y refuerza el monitoreo técnico externo.
La estrategia se apoya en la integración de capacidades públicas y sectoriales para optimizar la ejecución de proyectos en el territorio.
Esto incluye mecanismos de verificación independiente y cooperación con actores especializados, con el fin de mantener estándares técnicos y de gestión durante el desarrollo de las acciones previstas.
La iniciativa representa un paso para modernizar procesos productivos, facilitar la adopción de prácticas sostenibles y ampliar la base de oportunidades económicas en zonas rurales.
Con la firma de los acuerdos, el MAG consolida el marco operativo necesario para ejecutar el programa y avanzar en sus metas de fortalecimiento productivo.
“Este ha sido un trabajo muy intenso, que ha requerido mucha coordinación entre equipos técnicos e instituciones, además de gran esfuerzo para alinear procesos, responsabilidades y controles. Hemos mantenido una ruta clara, la cual ha sido, ordenar la institucionalidad, conectar capacidades y asegurar que la inversión llegue donde tiene que llegar. Nuestro foco ha sido apoyar al pequeño y mediano productor, que por años enfrentó barreras para acceder a oportunidades y mejores condiciones de acompañamiento”, dijo Víctor Carvajal, ministro de Agricultura y Ganadería.