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Con garra y esperanza

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Argelia camina rumbo a su cuarta copa mundial con una sola tarea, superar la fase de grupos.
En sus anteriores participaciones (España 1982, México 1986 y Sudáfrica 2010), solo ganó dos partidos, empató dos y perdió los demás, así que para los argelinos es el momento de dar un paso al frente.
“Argelia nunca ha superado la primera fase, así que ese es nuestro objetivo”, comentó Islam Slimani, figura del Sporting de Lisboa.
Los “fenecos” mundialmente conocidos por la inmensidad y magia del desierto del Sahara, la zona árida más extensa del mundo, están ubicados muy cerca de las principales capitales europeas por lo que su fútbol tiende a copiar más esas zonas.
Con solo recordar que el francés Zinedine Zidane es hijo de padre y madre argelinos, al igual que Karim Benzema, pudieron ser parte de esta selección pero ambos se decantaron por el conjunto “blue”.
Ahora Argelia siente que llegó la hora de trascender, de marcar la historia del fútbol de su país.
Su entrenador, el bosnio Vahid Halilhodzic, cuenta con gran experiencia, ha dirigido en Turquía, Arabia Saudita, Croacia y en Costa de Marfil, además de equipos franceses como el Rennes y Paris S.G. Él debe tener la fórmula para llevarlos por fin a octavos de final.
Aunque también se dice que mantiene marcadas diferencias con los máximos dirigentes de la Federación Argelina de Fútbol y que esa situación podría afectar directamente a la selección.
Sus jugadores más sobresalientes juegan en importantes ligas foráneas. En España, Sofiane Feghouli milita con el Valencia así como Yacine Brahimi que lo hace con el Granada.
Aunque su jugador más emblemático y experimentado (31 años) es Madjid Bougherraque, después de haber jugado en el Glasgow Rangers de Escocia fue transferido al fútbol profesional de Qatar.
En el grupo H junto con Bélgica, Rusia y Corea del Sur, Argelia no es favorito, aunque sí se presenta como una buena oportunidad para poder soñar.

Dinia Vargas
[email protected]
@dvargasLR

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