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Comer por impulso

Consumir alimentos más allá de la saciedad es un problema que se debe combatir haciendo un estudio profundo de las emociones que producen este efecto en su vida

Melissa González
mgonzalezt@larepublica.net

El estrés o la ansiedad son factores comunes que provocan la necesidad de comer por impulso, problema que se conoce como alimentación disociada.
Este término se da cuando las personas comen porque se sienten mal, algunas veces sin explicación lógica, e ingieren ciertos alimentos más allá de la saciedad.
Se dice que de manera natural, se tiene la capacidad de autorregular lo que se come. Un bebé sano es muy eficiente en regular su alimentación, comiendo cuando tiene hambre y deteniéndose cuando está satisfecho, lo cual le permite mantener una adecuada nutrición para lograr el crecimiento y desarrollo.
“Sin embargo, a través de la vida esta relación con los alimentos deja de ser tan simple, y hay muchos factores que pueden interferir con la capacidad de autorregulación”, comentó la nutricionista Rebeca Hernández.
Esta alimentación descontrolada se da en respuesta a emociones o mensajes externos, y no a señales fisiológicas internas de hambre y saciedad.
“Este trastorno se da por lo general en personas con problemas de autoestima, de pareja o familia, y con sobrepeso, que se someten a constantes dietas y por matarse de hambre se convierten en comedores compulsivos”, comentó Gloriana Arce, nutricionista del Centro de Nutrición Larisa Páez.
Las mujeres son las más propensas a padecer el trastorno, sin embargo los hombres también se ven afectados, según la experiencia de Arce. Además, la conducta por lo general se da en personas jóvenes, agregó.
“Lo primero que se recomienda es aplicar una terapia integrada, que incluya a un médico y nutricionistas, incluso terapias de familia si es necesario”, explicó Arce.


Recomendaciones

Lo fundamental para combatir este trastorno es buscar apoyo profesional, sin embargo existen algunos consejos que le pueden ayudar:

Lidiar con las emociones
Los patrones de alimentación desordenada son un símbolo de situaciones más profundas. Por lo tanto, la “reconexión” con una relación sana con los alimentos solo puede ocurrir cuando se tratan directamente las emociones que están detrás del síntoma.
Es importante que procure comprender un poco más sus sentimientos. Cuando sienta la urgencia de comer, pregúntese qué está realmente experimentando en ese momento, ¿es frustración?, ¿estrés?, ¿ansiedad? Una vez que lo ha identificado, busque ayuda profesional.

Alimentación “conectada”
El proceso de reconexión consiste en volver a alimentarse en respuesta a las señales internas de hambre y saciedad.
Puede utilizar una escala de hambre para explorar mejor la relación con los alimentos, como si fuera un automóvil en que cero es tanque vacío, diez lleno y cinco es neutro o la mitad del tanque.
Puede crear un diario de alimentos, en el que describa lo que come, sus pensamientos y sentimientos en el momento de la comida y el nivel de hambre experimentando.
Describa detalladamente por qué asigna un número en la escala, con su registro analice cómo responde a cada tipo de alimentos. Descubra qué mezclas de alimentos le hacen sentir bien, y cuándo en realidad necesita comer un poco más.

Alimentos que neutralizan el estrés
Cuando se experimenta la urgencia de comer por estrés, lo que usualmente se busca son dulces y harinas refinadas, alimentos que favorecen la elevación en los niveles de insulina, lo que estimula la acumulación de grasa a nivel abdominal y el consumo de calorías extra. Lo más recomendable es consumir alimentos que “neutralicen” esta respuesta, evitando las elevaciones fuertes en los niveles de insulina. Entre las mejores opciones están las proteínas bajas en grasa y los carbohidratos ricos en fibra.

Ejercicio
El ejercicio es la mejor estrategia para combatir el estrés o ansiedad. Solo 20 minutos de ejercicio moderado pueden ser suficientes para tener efectos positivos en el control de las reacciones de estrés, sin embargo, si busca quemar un poco más de calorías es bueno que aumente el tiempo.

Fuente: Rebeca Hernández, nutricionista del Clínica de Nutrición von Saalfeld.
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