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Belén empató con justicia
Saprissa no remató en un momento propicio del juego y permitió el justo empate belemita

Este equipo de Vinicio Alvarado es como la arañita; teje y teje, teje y teje; sus jugadores cuidan y le dan un trato especial al balón; a todos les gusta tenerlo, no lo desperdician, saben pasarlo, pero les falta definición. No tiene rematadores que concluyan la labor de hormiga de los compañeros. Hemos visto a Belén tres o cuatro veces en el campeonato y no me cansa este bonito equipo; es un gusto ver a Barquero, Guzmán, López, Castillo, Macotelo, Mora, tocarla y pasarla, pero claro que les falta contundencia.
Ayer en el Estadio Nacional pasearon al Saprissa, no en el sentido de baile, sino de trato a la pelota y, sin embargo, los morados no solo estuvieron más cerca del gol, después de que Jairo Arrieta abrió el marcador en el minuto 61, con un remate largo y cruzado tras recibir servicio de Tejeda, sino que Alexandre Guimaraes casi se sale con la suya y suma tres unidades, en uno de los juegos más deslucidos de los capitalinos en la temporada.
Belén siempre jugó mejor que Saprissa y pudo irse arriba en la cuenta, de no ser que Ever Alfaro pegara en la base de un poste un remate de penal en el minuto 19, luego de que Ricardo Blanco enganchara a Michael Mora que buscaba un rebote de Bolívar. Al inicio del juego, Josué Martínez botó en la boca del marco el 1-0 al desperdiciar pase exacto de Centeno, pero previo y posterior a la acción del penal errado por Ever, fue Belén el que puso algo de sabor al juego. Los volantes morados, Russell y Centeno, no se conectaron, los carrileros Blanco y Mooke no subieron y por ahí se deslizó el juego hasta el gol de Jairo, que le dio al Saprissa minutos de inspiración, cuando debieron liquidar el asunto.
Sin embargo, Méndez le bloqueó el gol a Josué con un paradón, luego Saprissa contraatacó con ventaja numérica y no supo resolver; Armando Alonso envió un mortero escalofriante, pasó el chaparrón morado, Belén se rearmó, sobre todo con el ingreso de Davis Elizondo y, en un remate de tiro libre, José Luis “Pupy” López, el dueño del balón, sorprendió a Bolívar que se quedó estático y, al rato, de nuevo el “Pupy” por poco lo vence.
Empate justo, resultado que disgustó a Guimaraes en lugar de agradecerlo, pues sus discípulos jugaron bajos de forma, mientras Vinicio aplaudió la propuesta técnica y habilidosa de sus jugadores, pero reconoce que falta poder, que falta contundencia y que jugar tan bonito al fútbol debería dar mejores conclusiones, básicamente porque se dejan escapar muchos puntos.

Gaetano Pandolfo
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