Carlos Denton

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Miércoles 9 Enero, 2008

Banco Central castiga al pequeño ahorrante

Carlos Denton

Las políticas adoptadas por el Banco Central en el último año han dado un golpe duro al pequeño ahorrante de la clase media. La introducción de las bandas, que entre otras cosas amarran al colón al dólar en vez de a una canasta de monedas extranjeras, y la reducción en las tasas de interés en colones, ponen en vilo al que tiene poca capacidad para protegerse.
El meollo del problema es que la relación dólar/colón no está completamente relacionada con el Producto Interno Bruto (PIB), sino que está influida por la fuerte inversión extranjera, especialmente en bienes raíces.
Durante los 20 o más años que el colón se devaluaba en forma sistemática y diaria, la clase media fue pasando sus ahorros a dólares. Los intereses que recibía el ahorrante en la moneda ostensiblemente estadounidense eran bajos, pero normalmente rendían un poquito más que los dineros dejados en la moneda nacional. Ahora, con la incertidumbre provocada por la revaluación del colón y las tasas de interés bajas pagadas en dólares, ninguna de las monedas es opción, porque los intereses pagados por ahorros en ambos no compensan la inflación.
El ahorrante con más recursos tiene otras opciones —inversiones en bienes raíces directas o a través de fondos inmobiliarios, participaciones en empresas y sus actividades, y también puede pasar su dinero al exterior donde hay una diversidad de productos denominados en monedas europeas o asiáticas. Las últimas han sido especialmente rentables en el último año.
El dilema que enfrenta cualquier ahorrante pequeño en 2008 es dónde colocar sus recursos para que no pierdan su valor. Ese es un objetivo mínimo, pero también sería bueno que este recibiera una recompensa por haber prestado su dinero a un banco, una mutual o una cooperativa.
El dólar ha perdido más del 50% de su valor adquisitivo desde 2000, y no se espera una recuperación muy pronta con las políticas seguidas por el banco central de Estados Unidos. El colón, amarrado al dólar, se comporta igual o peor por la inflación nacional que no logra controlar el Banco Central.
Es probable que la junta directiva y la presidencia del Banco Central comprendan esta situación y hayan decidido que un sacrificio de parte de la clase media es algo inevitable para lograr sus fines. Estos ven estos tipos de situaciones desde un nivel macroeconómico y bueno —al final de cuentas “el bien del país está por encima de un problema para la clase media”. Si es una situación transitoria y de una duración de no más de un año, quizás tengan razón. Pero empobrecer la clase media por un tiempo más extendido podría implicar una factura fuerte para el partido del gobierno en las elecciones de 2010.
Mientras tanto, es mejor que la clase media no ahorre —que compre un auto, un televisor de plasma, o que se vaya de vacaciones fiadas.

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