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Arquitectura inspirada en los sueños
El costarricense Benjamín García es uno de los finalistas en los premios del World Architecture Festival (WAF). Además, está desarrollando el diseño de la Torre 3 del nuevo World Trade Center en Nueva York

El proyecto “Un bosque para una admiradora de la luna”, del arquitecto nacional Benjamín García Saxe, es uno de los finalistas en los reconocidos premios World Architecture Festival (WAF), considerado el certamen más grande del mundo en esta materia.
Se trata de una competencia abierta que se divide en categorías, comentó García a MAGAZINE desde Londres, donde trabaja actualmente.
Las obras se envían de manera anónima y no es hasta después de la selección del jurado que se da a conocer el nombre y país del responsable.
“Yo solamente mandé mi trabajo y el jurado lo escogió. Esto hace que lo que se juzgue sea el diseño, y no el nombre de una compañía”, comentó.
Esta es la primera vez que García participa, porque a su criterio nunca había realizado un proyecto que considerara que tuviera la oportunidad de ganar, hasta ahora.
“Un bosque para una admiradora de la luna” es una casa de playa que se ubica en Playa Avellanas en Guanacaste, y que se culminó en enero de este año.
“Es una casa para mi mamá, de muy bajo costo ($40 mil), construida con mis propias manos y será siempre una obra emocional para mi familia. Es un claro reflejo de que para hacer arquitectura profunda y creativa no se necesita un gran presupuesto”, comentó.
La casa se divide en dos módulos, uno privado que es el dormitorio y otro más público, la sala/cocina, que a su vez se tejen entre sí por un patio de vegetación, describe García en la memoria del proyecto.
“Ambos módulos están compuestos por un ‘cono’ de piezas de bambú que se abre al cielo debajo de un techo como sombrilla que provee una gran sombra. Las paredes y cielos están construidos como una especie de jaula segura que se entreteje de bambú para así crear ‘otro bosque’ interno de sombras y claroscuros que a su vez proveen diversos matices de privacidad”, agrega.
Tomando en cuenta el clima de Guanacaste, se optó por incluir “dos pieles”, la del techo de hierro galvanizado con grandes aleros y la del cielo raso y paredes de bambú. Entre estas dos pieles existe una constante ventilación que alivia el calor en verano y disipa la humedad en invierno, describe.
“La casa fue concebida en dos etapas ya que no había dinero para construirla toda de una vez. Mi mamá vivió primero en el módulo de la cocina y más adelante se construyó el del cuarto. Esto ha permitido crear un diseño modular que puede seguir creciendo en el futuro y crear diferentes y diversas configuraciones espaciales”, se agrega en la memoria.
De las cerca de 500 propuestas arquitectónicas que recibió para la presente edición, el jurado del WAF 2010 seleccionó 236 procedentes de 55 países.
Los galardones serán entregados en Barcelona entre el 3 y el 5 de noviembre.
Las obras ganadoras participarán en una exhibición cuyo tema es “Transformaciones”, que incluirá seminarios de la cita que es visitada por grandes arquitectos y diseñadores de todo el mundo.

Melissa González
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