Aranjuez: su historia y transformación

Creo que el Barrio Aranjuez, por su posición geográfica en el centro de la capital, distrito Carmen, ha jugado un papel importante en el desarrollo económico, político y social de nuestro país, y debería ser estudiado para la actual intención de recuperar el centro de la capital.
Su historia se inicia cuando a finales del siglo XIX, el español don Juan Aranjuez se radicó en este lugar, adquirió una finca que años después vendió a don Bernardo Soto quien decidió dividirla en lotes y ponerlos a la venta, en un principio estos fueron adquiridos por nacionales y extranjeros, principalmente de la clase burguesa.
En diciembre de 1891, en la administración del Lic. Joaquín Rodríguez, entró en operación la vía férrea entre Limón, San José y Alajuela, tomando gran importancia la Estación del Ferrocarril al Atlántico, también se construye la Aduana principal. En 1884 don Manuel Dengo y don Luis Batres pusieron en operación la primera planta de energía eléctrica, dando iluminación a 25 postes bajo el asombro de los lugareños. Este esfuerzo ubicó a nuestra capital como la tercera ciudad en el mundo después de París y Nueva York.
La actual iglesia de Santa Teresita se construyó en 1930, con ayuda de toda la comunidad mediante donaciones, turnos y rifas. Por su belleza y ubicación, la clase media y alta la escogió para realizar, bautizos, primeras comuniones, matrimonios y funerales.
En 1942 durante el Gobierno de Rafael Angel Calderón Guardia se creó la CCSS, se construyó el Hospital Calderón Guardia; que años más tarde se amplía en el terreno donde operó en un principio el ICE hasta 1973. En 1956 abrió las puertas el cine Aranjuez, dándole una nueva vida al barrio, también por esos años se construyó el nuevo edificio de la Escuela República de México, luego el Polideportivo.
A principios de los años 60, llegó el padre Alvaro Solera a la iglesia Santa Teresita, quien tuvo la gran capacidad de unir a los jóvenes, no solo de Aranjuez, sino también de Escalante, La California, Amón, Otoya y de otros lugares circunvecinos. Se construyó el Ateneo Domus Dei con gran cooperación de los vecinos, donde se celebraron innumerables actividades sociales y bailes con Paco Navarrete, Los Alamos y Cyros Cabezas, el panameño Lucho Azcárraga, Alberto Vásquez y los Tres Reyes, para citar algunos. En esta época el Padre Solera junto con José María Junco, organizaban las actividades de Semana Santa, que eran un éxito por su elegancia y gran participación de feligreses que acudían a ver las famosas procesiones de Santa Teresita.
Con los años, el barrio se convirtió en una zona más comercial y de servicios, negocios que fueron desplazando a pequeñas empresas familiares como las pulperías La Estrella de Aranjuez, La Puerto Arturo y la de Chepito, la carnicería de Narciso y Beto, las verdulerías de Talí y Joseana, la Botica Aranjuez, el Bar Caracas, la Barbería de Juancito, la tiendita de Doña Flory, los salones de belleza de Bordallo y Doña Odilie, entre otros.

José Francisco Bolaños Arquín
Administrador de negocios y profesor universitario
Josebolarquin@yahoo.com


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