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Lunes 27 Julio, 2015

Una buena gestión del agua contribuye a la seguridad alimentaria en general y en especial en la región centroamericana

Agricultura y cambio climático

En la actualidad el mundo viene enfrentando una serie de retos que son urgentes de atender para promover el crecimiento sostenible, considerando factores financieros, sociales y ambientales.
Uno de los aspectos de mayor preocupación es la necesidad de alimentar una población creciente. En solamente 13 años la población se ha incrementado en un billón, y las proyecciones indican que para 2050 el mundo contará con 9 mil millones de personas que requerirán un incremento del 70% en la producción mundial de alimentos.


Este reto impone una fuerte presión sobre los recursos naturales, especialmente el agua. La agricultura es el mayor consumidor de agua a nivel mundial, representando casi el 70% del agua dulce extraída de lagos, ríos y acuíferos, lo que pone en evidencia la relación directa que existe entre el agua y la agricultura para la producción de alimentos.
A esto se suma el incremento en los precios de los alimentos, que se duplicaron entre 2006 y 2008 y la tendencia es que los mismos continuarán elevándose.
Lo anterior incide negativamente en la capacidad de las personas para adquirir alimentos, generando mayor hambre y pobreza a nivel mundial.
Adicionalmente, se estima que el cambio climático podría costarle al mundo por lo menos un 5% del PIB cada año, siendo los agricultores de los países menos desarrollados los que se encuentran en una posición más vulnerable, y como ejemplo podemos mencionar que el sector agropecuario concentró el 49% del total de pérdidas económicas originadas por el paso del huracán Mitch en Centroamérica y en los eventos de sequía la participación del sector en las pérdidas suele rondar por el 60%.
No obstante, con el panorama anterior, se puede afirmar que estamos frente a una situación de “inseguridad alimentaria”.
Para tratar este problema es necesario considerar tres pilares fundamentales: la disponibilidad de cantidades suficientes de alimentos para todas las personas, el acceso a los recursos necesarios para que obtengan sus alimentos, y el aprovechamiento o uso de estos últimos para una buena nutrición.
Pese a que Centroamérica cuenta con recursos hídricos suficientes en términos de cantidad, la disponibilidad de los mismos para la agricultura se ve afectada por la irregular distribución espacial y temporal de la precipitación, la insuficiencia de obras de regulación, la degradación de las cuencas y la calidad del agua; lo que incide también en la capacidad para la producción de alimentos, en donde entre el 80 y el 98% de los rubros agropecuarios dependen de la lluvia.
Finalmente, una buena gestión del agua contribuye a la seguridad alimentaria en general y en especial en la región centroamericana, siendo necesario un manejo integrado que permita usar el recurso hídrico racional y coordinadamente por todos los sectores productivos, de modo de no afectar su disponibilidad para la producción de alimentos.

Luis Fernando Allen Forbes
Administrador de empresas

Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare