Enviar
Miércoles 24 Diciembre, 2014

La severidad y la tolerancia indebida deben evitarse en la crianza de los hijos, pero los límites son muy importantes


Los limites en la familia fomentan los valores en hijos e hijas

Con las vacaciones de los estudiantes se altera la dinámica de las familias. Madres y padres deben tomar ciertas medidas para que sus hijos e hijas permanezcan con alguna protección adulta y la mayor protección que puede tener un infante o un joven es comprender las reglas disciplinarias.
En orientación se dice que la disciplina positiva y apropiada no aparece sola, debe ser planeada por ambas partes, de ahí que la negociación de los límites o reglas que se han de asumir para la época de vacaciones deben ser apropiadas para ese periodo. Los límites o normas permiten al individuo aprender a ser tolerante cuando debe serlo, a tener respeto, responsabilidad, y otros valores, puesto que indirectamente también adquiere seguridad y confianza con lo que decide hacer.


Cuando los progenitores consideran que sus descendencias son y seguirán siendo las personas más importantes en sus vidas, antes de reaccionar con enojo, deben aprender a calmarse y controlarse; sin embargo, muchas veces esto no ocurre y les castigan, agreden, y denigran, en vez de disciplinar.
En toda familia deben existir patrones de crianza que ayuden a definir la formación de sus proles, se establecen límites, directrices o normas que deben ser respetadas por el grupo. Cuando esto existe, no se producen mayores conflictos, más que los aceptados como normales.
La disciplina debe retomarse cuando todos se sienten bien y listos para conversar calmadamente. Es importante señalar que los adultos tienen que tomar en consideración la edad para determinar la disciplina y no digo castigo, este no surte el efecto que el adulto cree.
La disciplina positiva beneficia a padres y madres, ennoblece a la criatura, esto desarrolla obediencia y funciona para todas las edades. Por ejemplo, si con un joven de 17 años, juntos acuerdan una hora razonable para volver a la casa, una vez establecida la hora, el adulto le entrega a ese joven la responsabilidad de mantener el compromiso. Si cumple con la decisión demuestra responsabilidad.
Permítanse un sentimiento de libertad, del disfrute en armonía, con amor y respeto hacia sí mismos y hacia los demás; y tomen en cuenta que previo a esto tiene que haber una comunicación clara acerca de lo que se espera del comportamiento de esos niños y jóvenes y que todos ya saben lo que para esa familia es inaceptable. La severidad y la tolerancia indebida deben evitarse en la crianza de los hijos, pero los límites son muy importantes.
Algunos padres y madres creen que es más fácil ser tolerantes que establecer límites, no obstante, con el tiempo se dan cuenta de que necesitan resolver un problema que ellos mismos crearon por el temor a establecer reglas con sus hijos.
La tolerancia ante actos indebidos evita que el niño experimente las consecuencias de sus acciones, de manera que no toma responsabilidad. Una vez que han aprendido que sus padres los libran, protegen y liberan de sus acciones y comportamientos, buscan controlar a las demás personas de la misma forma, resultando peligroso para ambas partes.
Hago un llamado a todas las personas adultas, jóvenes e infantes para que en estas vacaciones mantengan la calma y la dignidad cuando enfrenten una falta o error de algún miembro de su grupo familiar, y más bien aprendan a distinguir la acción y con cuidadosa paciencia muestren respeto para asumir con responsabilidad las consecuencias de sus actos.


Zoila Rosa Vargas C.
Vicepresidenta Colegio de Profesionales en Orientación