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Miércoles 8 Octubre, 2014

Hay que buscar consensos para decisiones equilibradas que logren disminuir los déficits sin dañar al acosado sector productivo y a la imagen externa del país


Gobernantes sindicalizados

El señor Presidente realizó una serie de cuestionamientos obviando que, su propio partido también forma parte de los errores que tan duramente señaló.
Mirar la paja en ojo ajeno, y no advertir la viga en el propio, es usual entre personas que practican lo mismo que, demagógicamente, dicen rechazar.


El señor Ministro de Hacienda sepultó el rigor matemático para darle espacio a propuestas descabelladas provenientes de agrupaciones extremistas que buscan establecer en Costa Rica anacrónicos sistemas iguales a los que imperan en Cuba o Venezuela.
Rebajar el presupuesto en más de ¢200 mil millones prueba que, los responsables del mamotreto, en vez de curar al paciente, agravaron, conscientemente, su situación. Por andar en busca de glorificaciones los gobiernos populistas siempre cometen los mismos errores.
La voracidad sindical y la irresponsabilidad de algunas autoridades han provocado que, un Estado dedicado otrora al bienestar social y al desarrollo de las comunidades, se transformara en onerosas y apáticas instituciones difíciles de controlar.
Paradójicamente, los mismos beneficiarios de jugosas partidas presupuestarias, también organizan costosas huelgas para luego incriminar a otros de los sombríos escenarios económicos que ellos mismos ayudaron a materializar.
Las paralizaciones anunciadas por la ANEP y las universidades públicas, intentan intimidar a las personas que no desean seguir financiando el gravoso festín.
La actitud responsable de quienes se oponen al despilfarro, ha desatado la furia del cogobernante sector sindical.
La mayoría de estos dirigentes —en otros sitios— matan el tiempo bebiendo café, jugueteando con aparatos inteligentes, planeando las próximas vacaciones, o simplemente maquillándose, para luego salir dictando cátedra sobre temas que desconocen en la televisión.
Desafortunadamente, los comunistas, víctimas del dogmatismo, no comprenden que, la distribución responsable y equitativa de lo recaudado le corresponde realizarla a funcionarios designados por la misma administración. Y no por nombramientos efectuados por la UCCAEP.
La cacería de brujas, y las medidas draconianas en materia de impuestos anunciadas por el gobierno, debilitarían el mercado interno, y desmotivarían al exportador.
Hay que buscar consensos para lograr decisiones equilibradas que logren disminuir los déficits sin dañar, más aún, al acosado sector productivo, y la imagen externa del país.
La causa primera del inconveniente fiscal estriba en que, mientras en el sector privado hay que trabajar arduamente para lograr algún beneficio, en el público solo tienen que crear desórdenes, y proferir amenazas para multiplicar lo planeado por los izquierdistas del FA, y por los ambidiestros del PAC.

Jorge Castro Guardia