81 años creciendo juntos: las voces que dan vida a Caja de ANDE
Ocho décadas de historias, confianza y solidaridad entre quienes trabajan en la educación costarricense
Desde hace 81 años, Caja de ANDE ha sido mucho más que una institución financiera. Es una historia compartida por miles de trabajadores de la educación, pensionados y familias costarricenses que encontraron en ella un aliado para alcanzar sus metas, superar retos y construir sueños.
Hoy, por esta semana de aniversario, las voces de los accionistas cuentan lo que mejor define a Caja de ANDE: una trayectoria de confianza, compromiso social y solidaridad que crece junto con su gente.
El origen de una historia solidaria
Corría el año 1944 cuando un grupo de educadores visionarios decidió crear una entidad que protegiera el bienestar de los trabajadores del magisterio nacional.
Así nació Caja de ANDE y durante estos 81 años, la institución ha crecido junto a sus accionistas, diversificando sus productos, innovando en servicios digitales y reafirmando su compromiso social y ambiental.
Hoy, Caja de ANDE es reconocida por su calificación AA+.cr otorgada por Moody’s, por su sello Carbono Neutral Plus y por el impacto de sus programas sociales y ambientales en todo el país.
Pero más allá de los logros técnicos o financieros, lo que da sentido a esta historia son las personas.
“Caja de ANDE me ayudó a cumplir mi sueño de tener casa propia. Pero más allá de eso, me ha acompañado en los momentos más duros de mi vida: cuando tuve una enfermedad y cuando necesitaba apoyar los estudios de mis hijos. Siempre encontré una mano amiga”, dijo Elena Castro, de Curridabat y 60 años de ser accionista.
El testimonio de doña Elena resume la esencia de Caja de ANDE: una organización que no solo presta dinero, sino que brinda respaldo, cercanía y soluciones humanas cuando más se necesitan.
“Durante mis más de 34 años de servicio en el Ministerio de Educación Pública, tuve la oportunidad de acceder a diversos créditos otorgados por Caja de ANDE que me ayudaron a cumplir muchas metas personales y familiares. Incluso hoy, en mi condición de jubilado, sigo recibiendo beneficios que se han transformado en experiencias exitosas y en un impulso para continuar creciendo como persona y emprendedor.
Hace más de seis años inicié un emprendimiento propio que ha sido fundamental para lograr varios proyectos personales, y Caja de ANDE ha sido parte de ese camino.
Gracias a un crédito de vivienda otorgado a mi esposa —también accionista— hace cuatro años, hoy disfrutamos de una hermosa casa en Grecia, Alajuela. Los ahorros que logré acumular durante mi vida laboral, mediante el aporte del 5% de mi salario, me permitieron además remodelar nuestro hogar. Hoy vivimos en una casa digna, fruto del esfuerzo, el trabajo y acompañamiento de Caja de ANDE.
También he podido adquirir mi propio vehículo y mantener estabilidad económica durante mi jubilación. Me considero afortunado de haber contado con el respaldo de una institución que, a lo largo de mi vida, me ha acompañado en cada paso. Por eso siempre destacaré y agradeceré a Caja de ANDE por todos los beneficios que nos ha otorgado a los educadores. Gracias, Caja de ANDE, por ser parte de mi historia y de mi superación”, comentó Rogelio Cascante, accionista desde 1988 de Grecia, Alajuela.
“Caja de ANDE me dio la oportunidad de construir mi vivienda en el año 2002, algo que cambió mi vida y la de mi familia. Años después, también pude comprar mi primer vehículo. Cada paso importante que he dado ha sido de la mano de la Caja de ANDE. Es una institución que realmente apoya al educador y entiende nuestras necesidades”, señaló Guiselle Araya, de San Vito de Coto Brus y 23 años de ser accionista.
Desde las zonas rurales hasta las comunidades urbanas, historias como la de Guiselle se repiten a diario. Para muchos, Caja de ANDE representa ese impulso necesario para cumplir metas que parecían inalcanzables.
“Caja de ANDE ha sido clave en mi vida. Gracias a un préstamo, pude tener mi propia casa. Con mis ahorros a plazo fijo, recibo intereses que me ayudan a cubrir gastos del hogar y también pude mejorar mi salud gracias a los subsidios que otorgan. Es una institución que verdaderamente se preocupa por nosotros”, indicó Eva Corella, de Ciudad Neily y 42 años de ser accionista.
La historia de doña Eva refleja el espíritu integral de Caja de ANDE: una entidad que no solo ofrece servicios financieros, sino bienestar, seguridad y acompañamiento.
“Desde mis primeros años como maestra, hasta hoy que ya estoy pensionada, Caja de ANDE siempre ha estado ahí. Ahí tengo mis ahorros, mis tarjetas, mis préstamos… y la tranquilidad de saber que mi dinero está en buenas manos. Con Caja de ANDE conseguí la universidad de mis hijos, prácticamente todo el estudio, colegio y universidad. Por eso la llevaré en mi corazón siempre. Gracias, Caja de ANDE, por acompañarme en cada etapa de mi vida. Para mí, no es solo una entidad financiera, es parte de mi historia”, explicó Virginia Cortés, maestra pensionada.
Cada historia es un reflejo del propósito que ha guiado a Caja de ANDE desde su fundación: servir a quienes dedican su vida a la educación costarricense.
Con más de 80 años de trayectoria, la institución continúa innovando con productos y servicios pensados para la realidad de sus accionistas:
En palabras de Carmen Martínez, gerente general de Caja de ANDE, el aniversario 81 marca un momento de gratitud y compromiso renovado:
“Cada logro de un accionista es también un logro de Caja de ANDE. Por eso, este aniversario no lo celebramos con discursos, sino con historias reales que muestran nuestro propósito: seguir creciendo juntos, con transparencia, innovación y sentido solidario”, comentó Martínez.
Ocho décadas después, Caja de ANDE sigue siendo un símbolo de confianza para el magisterio costarricense.
Detrás de cada préstamo, ahorro o programa social hay una historia que vale la pena contar.
Porque cuando los sueños se cumplen y las oportunidades se comparten, el futuro se construye en comunidad.
Caja de ANDE: 81 años de historia, confianza y solidaridad.