Roy A. Mena
Consultor sénior y fundador de RAMS Latam Consulting
Expresidente de CAMSCAT (2019–2022)
roy.mena@rams-cg.com
El pasado 5 de octubre, este mismo medio publicó una noticia alentadora: las exportaciones costarricenses de servicios, excluyendo viajes, alcanzaron US$6.057 millones durante el primer semestre de 2026, un crecimiento del 3%, según cifras del BCCR analizadas por PROCOMER. Los servicios empresariales crecieron 10% y los de tecnologías de la información y la comunicación, 7%.
Son resultados que merecen ser reconocidos. Pero mientras las exportaciones crecen, recientes anuncios de recortes de personal, reestructuraciones y traslados de operaciones multinacionales plantean una interrogante que merece atención: ¿estamos logrando transformar ese crecimiento exportador en nuevas oportunidades de empleo y en una ventaja competitiva sostenible?
La pregunta cobra relevancia al observar que el crecimiento de las exportaciones de servicios pasó del 15% en el primer semestre de 2023 al 3% en 2026. Según CINDE, el empleo en las multinacionales de servicios atraídas por esta agencia creció de 66.000 a casi 113.000 personas entre 2018 y 2022, pero acumuló un crecimiento de solo 1,3% entre 2022 y 2025. Por su parte, las cifras oficiales de PROCOMER para empresas de servicios, bajo el régimen de zona franca, también reflejan una pérdida de dinamismo: el empleo disminuyó ligeramente en 2023 y creció un 3,2% en 2024, último año disponible en la serie consultada.

¿Estamos perdiendo competitividad? No necesariamente. Pero exportar más no garantiza empleo proporcional: la IA y la automatización permiten administrar más procesos sin contratar al mismo ritmo.
A esta transformación se suma la apreciación del colón. Por ejemplo, en 2022, una posición cuyo costo mensual era de ₡1 millón equivalía a US$1.538, con un dólar a ₡650. Hoy, a ₡455 por dólar, esa misma posición representa US$2.198 para la multinacional, casi un 43% más. Aunque este ejemplo no refleja el incremento real del costo total de una operación, ilustra la presión cambiaria sobre sus márgenes.
El desafío trasciende Costa Rica. Nearshore Americas documentó la presión cambiaria sobre operadores BPO en Colombia y la apuesta de Chile por IA, analítica y servicios intensivos en conocimiento.
Ambos casos invitan a reflexionar: si el costo sigue importando, pero el conocimiento y la productividad adquieren mayor valor, ¿cómo debe evolucionar nuestra propuesta competitiva?
Ese conocimiento debe impulsar una nueva etapa: operaciones sofisticadas, adopción estratégica de IA, productividad, reinversión y talento, sin olvidar el primer empleo dentro y fuera de la GAM.
El desafío no es solo atraer operaciones nuevas: es lograr que las empresas instaladas desarrollen aquí sus próximas funciones estratégicas.
No necesitamos reinventar una historia de éxito. Necesitamos evolucionarla. Porque el futuro de los servicios globales no dependerá solamente de cuánto exportamos, sino del valor que generamos y de las oportunidades que ese crecimiento produce para nuestra sociedad.




































