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“You Will Meet a Tall Dark Stranger” o la rutina del genio

La sensación de rutina se apodera del cine de Woody Allen en “You Will Meet a Tall Dark Strange”, donde los lugares comunes de su filmografía se reúnen con especial falta de sinergia a pesar de las interpretaciones de Naomi Watts, Antonio Banderas, Josh Brolin y, sobre todo, Gemma Jones.
“You Will Meet a Tall Dark Stranger” es como esas parejas que se rompen por puro desgaste. Nadie ha hecho nada malo, no ha habido grandes cambios, pero algo hace que lo que antes seducía pase ahora desapercibido, que lo extraordinario haya pasado a la cotidianeidad más tediosa.
No se puede decir que Woody Allen no es Woody Allen en su ya penúltima película. Cada fotograma es reconocible, cada diálogo lleva indudablemente su rúbrica.
Pero, si en otras películas, como en “Cassandra's Dream”, fallaba por un giro arriesgado, esta vez yerra en su propio terreno y se convierte en vulgar copia de sí mismo.
“Conocerás al hombre de tus sueños”, aparentemente, podría funcionar tan bien como esas obras menores pero estupendas que eran “Melinda & Melinda” o “Whatever Works”. Tiene humor y tiene drama, tiene sexo, por supuesto, tiene conflictos de pareja y tiene Shakespeare.
Sobre el papel, tiene frases ingeniosas. Pero en pantalla, ese fluir natural, ese tratar temas trascendentes con inteligente liviandad, se coagula y se espesa hasta el aburrimiento.
Allen, que suele conseguir el difícil equilibrio entre contar siempre lo mismo pero de manera refrescante, esta vez se estanca en lo recurrente y en lo gastado.
Mientras en “Whatever Works” la historia entre un viejo cascarrabias y una jovencita cabezahueca era chispeante, en este nuevo filme huele a rancio. Cuando en “La maldición de ‘The Curse of the Jade Scorpion’” el factor esotérico era un espléndido “mcguffin” para el humor, ahora lo usa como caricatura demasiado gruesa.
Londres, que en “Match Point” lucía como escenario hipersofisticado para su crujiente retrato de la victoria de lo azaroso sobre lo moral, ahora luce frío y poco elegante.
Pero, sobre todo, el gran problema es que su eterna radiografía de los tormentos gratuitos de la burguesía, que solía ser incisiva, irónica y brillante, parece ahora el discurso quejumbroso de señor amargado con su retahíla de siempre.
¿Qué ha pasado con Woody Allen esta vez? Lo más lógico parece ser asumir que todo el mundo se equivoca y que hasta los genios tienen vacíos creativos, más aún si se tiene en cuenta además que va a película por año.
Sin embargo, al margen de la condescendencia hacia el maestro que escribió de su puño y letra capítulos inolvidables de la Historia del cine, es de ley catalogar “You Will Meet a Tall Dark Stranger” en el terreno de lo olvidable.

Redacción Internacional / EFE
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