La Selección Nacional en la encrucijada que se encuentra, caminando al borde del abismo en la eliminatoria mundialista, no puede darse el lujo de prescindir de un jugador como Kendall Waston, y desde luego que no lo decimos por el par de goles que le anotó el lunes a Pérez Zeledón.
Días atrás y jugando de técnico, puse a Waston a la cabeza de los futbolistas que como refuerzos, debería convocar Miguel Herrera para los compromisos frente a Honduras y Nicaragua. Celso Borges igual debe estar en esa “nueva” lista de “El Piojo”, obligado a reforzar la nómina de la tricolor tras el pésimo arranque en la eliminatoria, con empates ante Nicaragua y Haití.
Escucho cuestionamientos que tratan de justificar la ausencia de Kendall en el seleccionado, calificándolo como un futbolista “desordenado tácticamente”.
De ser cierta la afirmación, toca a los técnicos de turno corregir esa supuesta deficiencia del espigado defensor morado.
Personalmente no la hemos detectado, aunque desde el lejano 2014 nos llamó la atención que Jorge Luis Pinto, un fanático de la táctica y la estrategia, no convocó a Waston para el histórico Mundial brasileño.
Puede que Kendall sea un “desordenado táctico”. También lo fue en su momento Mauricio Wright, pero para meter los goles que la torre humana deja en los cordeles enemigos, como el par que le hizo al muy buen portero Bryan Segura, no se necesita táctica, sino potencia física, estatura y saber rematar de cabeza, fortalezas que distinguen al futbolista morado.
Nos sabemos la historia de memoria; todos los técnicos del Saprissa que han tenido a Waston en sus filas, lo mandan al ataque cuando el marcador del juego es adverso.
Kendall te hace un gol en cualquier momento, aprovechándose básicamente de las “bolas muertas”, que en su cabeza se transforman en “bolas vivas”.
Si Miguel Herrera no lo ocupa como defensor central, debe convocarlo como reserva, para utilizarlo si el juego contra Honduras, que hay que ganarlo para sobrevivir en la eliminatoria “se pone feo”.
Dejar a Kendall Waston fuera de la Selección Nacional, específicamente para el duelo determinante frente a Honduras, no tiene sentido. Puede ser un error de graves consecuencias futbolísticas. Si no es titular, tenerlo en “banca” es sinónimo de esperanza, de eventual solución para inclinar la balanza en favor de la tricolor, en un partido que se presume cerrado y de pocas anotaciones.





































