Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 30 Agosto, 2010


Vida y drogas


Vivir y sufrir no es lo mismo. Vivir y gozar tampoco. La vida se compone de dolor, alegría y muchos ingredientes más. Desde el momento en que nacemos sentimos malestares y placeres.
A todas las madres nos desespera que un bebé sufra e invocamos al pediatra para que nos dé una medicina que mitigue el dolor de nuestra criatura.
Apenas tenemos conciencia de que existen drogas que pueden aliviarnos llenamos el botiquín de frascos, pastillas, elíxires, jarabes, cápsulas, gotas y un montón de etcéteras.
Aguantamos algunos dolores físicos y otros los insoportables los combatimos con algún fármaco que nos permita funcionar en la vida.
Para los padecimientos del alma o del espíritu como quiera uno llamarlos algunos también necesitan aliviarse con drogas. Lícitas o ilícitas.
Y están los que simplemente quieren potenciar el placer con alguna sustancia. Lícita o ilícita.
La verdad es que desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado en las drogas desde el alivio hasta el gozo.
A medida que las sociedades se organizaron fueron regulando estas sustancias. Algunas fueron legalizadas y así surgieron los grandes laboratorios farmacéuticos. Otras han sido condenadas y así nacieron los grandes carteles de la droga.
Esta semana en nuestro paíscomo muchas otras veces el tema de la legalización de las drogas está en el tapete. Y no es para menos. Uno de los grandes puntos del complejo problema de la seguridad es que Costa Rica se ha convertido en un punto estratégico del narcotráfico. Otro es que aunque país de tránsito muchas drogas circulan para el consumo nacional.
La experiencia histórica nos recuerda que la famosa prohibición del alcohol desde 1919 hasta 1933 en Estados Unidos generó una mafia poderosa. Insignificante, si la comparamos con los carteles colombianos y mexicanos que han sido un azote para Latinoamérica durante varias décadas.
Y aunque en Costa Rica la marihuana ya ha sido liberada legalmente para el consumo personal, no es fácil sin embargo decidir unilateralmente como país legalizar ninguna droga. El continente americano debería asumir una política común.
Con respecto al tabaco droga lícita con consecuencias nefastas los estados han elaborado leyes que lo han limitado en lo público. El alcohol también lícito y droga al fin tiene un precio prohibitivo en algunas sociedades.
La verdad es que los seres humanos no parecen querer dejar las drogas farmacéuticas, legales o ilegales. Por lo tanto, tampoco parece ser que la prohibición sea lo mejor. Ninguna medida motivada por el puritanismo es la adecuada.
La vida y las drogas todas ellas están ligadas. La solución no es fácil. Pero hay que encontrarla.

Claudia Barrionuevo
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