Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 20 Mayo, 2009


¿Una nueva Constitución Política?


La Constitución Política de 1949 es la novena desde que el país logró su independencia en 1821. ¿Sería necesario que Costa Rica invierta millones de dólares en la confección de una décima Carta Magna como ahora lo proponen algunos políticos y sus allegados?
En vez de buscar maneras de combatir la deserción escolar, de mejorar los servicios de salud y de crear infraestructura y riqueza, ahora algunos promueven gastar en dos referendos, una elección adicional, salarios por varios meses de un grupo nutrido de “expertos,” horas en discusiones para producir una nueva Constitución que permitiría “mayor gobernabilidad”.
Cuando se miran las estadísticas internacionales, pareciera que cuanto más pobre económica y políticamente sea el país, más constituciones políticas produce. La República Dominicana posee el récord mundial con 32 cartas magnas —se debe recordar que este país en la década de 1860 decidió que no quería seguir siendo independiente, y rogó a España que lo retomara como colonia, y que durante décadas estuvo gobernado por Rafael Leónidas Trujillo, de ingrata memoria. Venezuela ha implementado 26 cartas magnas, y no ha tenido 27 porque Hugo Chávez fracasó en el referendo de 2007. En tercer lugar, a nivel mundial en constituciones está Haití con 24, y en cuarto puesto el Ecuador con 20. No es necesario entrar en detalles sobre la historia política de estas naciones, pero no es halagadora en ninguno de los casos.
Se podría presentar la hipótesis de que cuanto más rico es el país, menos constituciones políticas ha tenido. El Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda no adueñan una Constitución Política del todo. Lo mismo es cierto para Israel y Arabia Saudita. Estados Unidos ha funcionado con una Carta Magna desde que se independizó.
A los señores que argumentan que es indispensable que Costa Rica cambie su Constitución hay que decirles que no van a eliminar la pobreza con un nuevo documento, ni tampoco van a crear mejores empleos o reducir el crimen ni la violencia. Se van a dar el gustazo algunos de convertirse en “fundadores de la República” hasta que aparezca otra Constitución en el futuro.
En la región centroamericana tres países han implementado 14 constituciones políticas cada uno —El Salvador, Honduras y Nicaragua. También son los tres países con los ingresos per capita más bajos de la región. Ya están Manuel “Mel” Zelaya y Daniel Ortega, presidentes de Honduras y Nicaragua respectivamente, haciendo campaña fuerte para llevar a cabo un referendo que les autoriza escribir una nueva Carta Magna para sus países. En ambos casos, Zelaya y Ortega, realmente solo tienen interés en cambiar un artículo de sus documentos respectivos y es el que les prohíbe buscar la reelección inmediata. A estos caballeros les ha gustado ser primer mandatario y quisieran continuar..
Es interesante señalar que las nuevas cartas magnas normalmente son más extensas que las redactadas en décadas atrás. La de Costa Rica ostenta 197 artículos, mientras que la vigente en Honduras tiene 375 y la de Haití 298. Quizás los promotores de una nueva Constitución costarricense se sientan envidiosos de la amplitud de las cartas magnas de dos de las naciones más pobres del Hemisferio Occidental.
Para lograr gobernabilidad en Costa Rica lo que se requiere son partidos políticos heterogéneos que tengan la capacidad de ganar elecciones con mandato fuerte. Para eso se requieren líderes convincentes y esos no se crean en una Asamblea Constituyente.

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