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A nivel de país, fue un año de hechos importantes para Costa Rica, que bien nos pueden dejar grandes enseñanzas

Ultima semana

Atrás han quedado ya las carreras por los regalos, los compromisos con familiares y amigos, la gran comilona de la Navidad y los últimos pendientes del trabajo.
Hoy, primer día ordinario de la última semana del año, los planes de una porción importante de los costarricenses cambian para dar paso a un periodo de vacaciones de algunos, de fiesta para otros, o de reflexión para tantos más.
Sean cuales sean nuestros planes para esta semana, es importante que en el camino podamos detenernos un instante para pensar en lo que hemos dejado atrás, en los problemas que aún arrastramos y en lo que haremos para corregirlos con la llegada del Año Nuevo.
A nivel personal, esta compás de espera de siete días entre lo que fue 2010 y nuestra preparación para 2011, debe permitirnos meditar cómo podemos llegar a ser mejores seres humanos, visualizar cada paso mal dado para no volver a repetirlo y sobre todo caminar con paso firme hacia adelante, sin que ello signifique marchar sobre quien va frente a nosotros.
A nivel de país, fue un año de hechos importantes para Costa Rica, que bien nos pueden dejar grandes enseñanzas.
Nos regocijamos cuando Nery Brenes cruzó orgulloso las metas, y muchos nos contagiamos de su convicción para crecer.
Lloramos con la desgracia de nuestros hermanos afectados por los embates del clima, pero eso no doblegó el espíritu de todo un pueblo acostumbrado a ayudar cuando su vecino lo necesita.
Estrenamos este año a nuestra primera mujer gobernante en 189 años de vida democrática, pero aún falta mucho para transformar ese sentimiento político de masas en una defensa real de la equidad de género en ambas vías.
Hemos visto mancillada nuestra honra al vernos envueltos en un conflicto político sin pies ni cabeza, pero hemos sabido ser pacientes, evitando a toda costa que ni una sola gota de sangre sea derramada.
2011 no promete ser un año muy distinto en cuanto al arrastre de nuestros problemas como país, pero está en cada uno de nosotros, como costarricenses, el dar lo mejor de cada uno con valor e hidalguía, con respeto y con dedicación, para hacer de nuestra sociedad, de nuestra Costa Rica, un lugar cada vez mejor para vivir.

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