Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 12 Enero, 2015

La mejor medida para reducir la pobreza es que los pobres ocupen puestos de trabajo en el sector formal privado


Trabajo formal para reducir la pobreza

El PNUD- Costa Rica publicó este año “Reducir la pobreza en Costa Rica es posible”. El estudio es de Pablo Sauma y Juan Diego Trejos, economistas con gran conocimiento del tema. El diagnóstico y las propuestas son claros.
Se confirma que en las familias pobres prevalecen tanto bajos niveles de empleo como de formación para los trabajos formales.
Uno de cada diez hogares no pobres carece de ocupados, pero esta proporción es tres veces mayor en los hogares en situación de pobreza e impacta aún más los hogares en pobreza extrema
Un 60% de los desempleados —esto es desocupados que buscan trabajo y no lo encuentran— son pobres.
Pero la ocupación de un miembro del hogar no asegura que esa familia salga de la pobreza, porque la poca formación de los pobres solo les permite trabajos que generan bajos ingresos.
Solo un 7,4% de los ocupados de hogares no pobres apenas tiene educación primaria incompleta. Pero en los hogares pobres más de una cuarta parte se queda en ese bajísimo nivel. Más de la mitad de los ocupados de hogares no pobres tienen al menos educación secundaria completa, mientras en los hogares pobre solo un 12,1% llega a ese nivel.
Por eso los ocupados de hogares pobres prácticamente no laboran para el Estado (solo un 1,8% lo hace) y menos de una tercera parte trabajan en empresas privadas. La gran mayoría solo tiene trabajos informales con salarios muy bajos.
Del sector productivo informal surge un 23% de la ocupación para hogares no pobres, pero en relación con los hogares pobres genera más de la mitad de los empleos y un 75% de los que corresponden a las familias en pobreza extrema.
Además, entre los ocupados pobres, quienes desempeñan una jornada laboral completa representan apenas la mitad de la proporción que se da entre familias no pobres.
Como si todo lo anterior fuera poco, más de dos tercios de los ocupados de las familias pobres reciben un pago por debajo del salario mínimo más bajo. Esta proporción es más de cuatro veces mayor a la que se da entre las familias no pobres.
Estos datos son contundentes.
La mejor medida para reducir la pobreza es que los pobres ocupen puestos de trabajo en el sector formal privado. Es indispensable redoblar los esfuerzos para que todos los jóvenes terminen secundaria, pero eso no resuelve el problema de quienes no lo hicieron.
Por ello deberíamos dar prioridad a las acciones del gobierno dirigidas a capacitar a los jóvenes y a las mujeres de las familias pobres (los grupos con mayor desempleo en las familias pobres). El INA y el IMAS tienen acá una tarea fundamental que puede realizarse rápidamente becando a estas personas para que se capaciten en entes privados bien seleccionados. El Ministerio de Trabajo debe mantener campañas de información a los pobres sobre oportunidades laborales. Si los pobres desocupados se emplearan con salario mínimo, la pobreza disminuiría 3,5 puntos.
Es además muy conveniente volver a impulsar las políticas del Ministerio de Trabajo para controlar el cumplimiento de los salarios mínimos que en el pasado han sido exitosas, según estudio del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCR. Si se cumpliera el pago de salario mínimo a los pobres, la pobreza disminuiría 4,4 puntos.

Miguel Ángel Rodríguez