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Jueves 27 Octubre, 2011

Tener “patas”

Hablemos claro, tener “patas” significa conocer a quien manda, toma decisiones o influye en ellas; o bien conocer a alguien que conoce a alguien.
Es el ejercicio pleno de las redes sociales. Como dicen por ahí: lo malo de la argolla es estar afuera (¿Es buena en lo que hace? No, es amiga de fulano; ¿Se lo merece? Claro, es mi primo).
El problema es que hay gente buena, talentosa y con méritos quedando fuera por no tener los contactos apropiados. El inconveniente es que hay personas que lo habrían conseguido con su propio esfuerzo pero las matriculamos en el juego del facilismo y nos las llevamos entre las patas.
Y a quien lo logra por sí mismo nadie se lo acepta. (¿Quién te ayudo?, ¿cuánto pagaste? No jodas. No te creo). Porque aceptar que otros lo han conseguido implicaría que yo también habría podido o debería poder a partir de ahora. Porque se puede, aun contra patas y zancadillas.
Cuesta, pero solo lo que se obtiene habiéndolo ganado sabe a gloria y se valora como tal.
¿Y si moví palancas para llegar donde estoy? ¿Y si me valí de artificios y contactos para obtener aquello?
Me queda al menos demostrar que lo merezco, que tengo lo requerido, y si este fuera un mundo donde no hubiera necesidad de tener patas, también lo habría logrado.
Una cosa más se puede hacer: no repetir el patrón con aquellos que vienen de camino.

Rafael León Hernández