La decisión del gobierno de nombrar a Ottón Solís como representante de Costa Rica ante la OCDE es un error que afecta el diálogo entre el Poder Ejecutivo y los diputados, dijo Silvia Hernández, presidenta del Congreso.
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En momentos en que se tramita una compleja lista de proyectos asociados al Fondo Monetario Internacional (FMI), se requieren canales de comunicación fuertes y sanos, por lo que se corre el riesgo de fracasar.
“La agenda de proyectos que el Gobierno puso sobre la mesa en el marco del acuerdo con el FMI es compleja y requiere canales de comunicación fuertes y sanos si se pretende sacarla adelante; sin embargo, como varias bancadas legislativas han expresado, la decisión reciente de nombrar a Ottón Solís como representante ante la OCDE debilita esos puentes necesarios entre la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo”, dijo Hernández.
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La ley de empleo público, un préstamo por $1.750 millones con el FMI, impuestos para las casas de lujo y la renta global, son algunas de las propuestas que deben conocerse.
“Como Presidenta, no me corresponde decir si ese nombramiento cambiará la manera en la que los y las diputadas voten los proyectos. Eso dependerá de cada fracción o cada legislador, pero sí es claro que el Gobierno no estará en una buena posición para trabajar con el Congreso y recoger el apoyo que estos proyectos requieren”, finalizó Hernández.