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 El gerente de fondos Don Davis venía comprando préstamos online hacía varios años cuando se dispararon las llamadas de clientes preocupados. Estos últimos meses, ellos habían visto informes inquietantes sobre el crecimiento del riesgo en este negocio de crédito poco regulado.
Davis, que trabaja para Prime Meridian Capital Management, trató de tranquilizar a los clientes con la ayuda de datos de una empresa llamada MonJa.
La compañía con sede en San Francisco es una de varias startups de tecnología financiera surgidas en el último par de años que prometen ayudar a los inversores a evaluar la calidad de los miles de millones de dólares en préstamos que chapotean por internet.
Si bien a Davis los temores de algunos inversores le parecen exagerados, él dice que los datos de MonJa le ahorran tiempo y dinero a su empresa.
“Ahora los inversores están más preocupados por el riesgo”, dice. “Cuando ven los titulares, empiezan a hacer más preguntas”.
La llegada de startups de tecnología financiera como MonJa refleja el boom de los llamados créditos entre particulares (peer-to-peer o P2P, por sus siglas en inglés).
Los prestatarios que buscan formas de reunir capital a bajo costo están acudiendo en masa a empresas como LendingClub y Prosper Marketplace, que juntas emitieron $22 mil millones en préstamos hasta el año pasado.
Morgan Stanley dice que el mercado podría casi decuplicarse y llegar a $490 mil millones en 2020.
Los prestatarios peer-to-peer se postulan en sitios como LendingClub, que luego determinan la solvencia del aspirante y asignan una tasa de interés al préstamo.
Después, los inversores institucionales y particulares seleccionan los préstamos que quieren financiar.
El problema es que no existe una forma estandarizada de informar datos sobre préstamos.
Esto puede dificultar a los inversores la comparación de préstamos en plataformas diferentes.
La complejidad aumenta por la variedad de préstamos que los inversores pueden elegir financiar, desde préstamos personales sin garantía y estudiantiles hasta los que sacan pequeñas empresas.
Estos últimos meses, aparecieron alertas que asustaron a los inversores. En febrero, Moody’s Investors Service colocó tres bonos con garantías de la entidad de préstamos entre particulares Prosper Marketplace en revisión para rebaja de calificación tras concluir que se estaba reembolsando la deuda más lentamente de lo proyectado.
En un comunicado, Prosper dijo que no estaba de acuerdo con el análisis de Moody’s.
 

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