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Sí al desarrollo

El largo debate sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos ha suscitado sentimientos amargos entre muchos costarricenses, así como una considerable confusión sobre cuál bando es el correcto.
Cambiar los sentimientos de las personas es difícil.
Pero debería ser posible para los votantes ver a través de la confusión, causada principalmente por combinar dos temas, que debieran estar separados.
Uno de los temas involucra a los mercados abiertos en general, y el Cafta en particular.
El Cafta puede que no sea perfecto. Tal como se dijo en la nota abridora de LA REPUBLICA del miércoles pasado, el tratado no enriquecerá ni a Costa Rica ni a Centroamérica de la noche a la mañana.
Pero a largo plazo el libre comercio es bueno para el desarrollo económico; promueve la competencia, estimula la inversión extranjera, crea puestos de trabajo y reduce los costos de bienes importados para los consumidores.
El problema es que a lo largo de gran parte del debate, los opositores al Cafta han ligado la discusión sobre el libre comercio con la necesidad de crear oportunidades para las personas pobres.
Impulsar los cambios sociales mediante métodos que incluyen una transferencia de ingresos a un sector público con frecuencia ineficiente podría no ser la mejor manera de solucionar los problemas de pobreza e injusticia.
Pero impuestos que oscilan entre el 27% y el 50% del Producto Interno Bruto son la norma en Europa Occidental, así como en Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda —que constituyen la mayoría de las economías más exitosas del mundo.
Mientras tanto, los costarricenses pagan impuestos, que —en un 15% del PIB— están entre los más bajos del mundo.
El referéndum de este domingo no da a los votantes la oportunidad de aprobar dos buenas políticas al mismo tiempo.
Pero esta es precisamente la razón por la cual los temas deben estar separados.
La reforma tributaria y otras medidas sociales son metas importantes, pero no tienen nada que ver con el libre comercio.
Rechazar el Cafta tampoco ayuda de ninguna manera a construir una sociedad justa.
Por el contrario, rechazar el libre comercio solo debilitará la economía, algo que no le ayuda a nadie.
Una vez que pase el referéndum, consideramos que sería loable seguir luchando por una sociedad cada vez más justa y productiva.
Este domingo, estamos a favor del Cafta.


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