Ministro de Justicia niega agresiones o maltratos contra población penitenciaria
Gabriel Aguilar asegura que el operativo en La Reforma fue rutinario y rechaza las denuncias de violencia contra los privados de libertad
A pocos días de que se inaugure la nueva prisión de Costa Rica en Alajuela para albergar a los criminales más peligrosos, Gabriel Aguilar, ministro de Justicia y Paz, negó este sábado que se hayan presentado agresiones o maltratos contra la población penitenciaria.
La aclaración surge luego de nuevos operativos en el complejo penitenciario de Occidente, conocido como La Reforma, donde supuestamente se presentaron casos de violencia contra los privados de libertad.
Aguilar calificó las acusaciones como falsas y aseguró que la intervención se realizó de manera rutinaria, en coordinación con el Ministerio de Seguridad Pública, mediante el uso de escáneres móviles para detectar objetos prohibidos.
Como resultado del operativo, las autoridades decomisaron una gran cantidad de armas punzocortantes, según el jerarca.
“Es rotundamente falso que hubiese agresiones o maltratos en el operativo realizado en el centro penitenciario La Reforma”, manifestó Aguilar.
El ministro también atribuyó las denuncias a la tensión que, según dijo, existe entre los privados de libertad ante la próxima apertura del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO) el próximo miércoles.
Se trata de una prisión para 5 mil privados de libertad.

“Es evidente que ante la inminente apertura del CACCO haya tensión en la población privada de libertad y recurren a este tipo de denuncias sin fundamento alguno”, afirmó.
Las declaraciones del ministro se producen después de que Alejandra Varela, madre de uno de los reclusos, denunciara presuntas agresiones físicas y humillaciones durante un operativo, según informó Cr Hoy.
Según su testimonio, varios privados de libertad fueron obligados a permanecer en el suelo con las manos detrás de la espalda y algunos habrían recibido golpes y patadas durante la intervención.
“El señor este, Gabriel, les escupió la cara. Los tenía en el suelo con las manos atrás y les gritaba que Dios guarde lo volvieran a ver, que Dios guarde alzaran la cara y lo volvieran a ver”, relató la madre.