Costa Rica vive un momento decisivo. Reconocida por su paz, democracia y liderazgo ambiental, hoy enfrentamos grandes brechas en educación, seguridad, infraestructura y salud, entre otras.
Lo que pasa, es que estas grandes brechas fueron los pilares de la Costa Rica que tuvimos, y ahora debemos prácticamente volver a construirlas, esto fue parte de las discusiones en nuestro Desayuno Ejecutivo junto a INCAE de la semana pasada y en la que Jaime García fue un estratega con su ponencia y moderación del evento.
El 2030 está a la vuelta de la esquina, la campaña electoral empieza mañana, el país debe definir si apuesta a la transformación o si se rezaga frente a los desafíos globales. El 2030 no está lejos: o lo construimos ahora, o lo enfrentamos tarde.
En seguridad, el crimen organizado y el narcotráfico amenazan la estabilidad nacional y la imagen internacional del país, afectando turismo e inversión.
El reto es construir una política integral que combine prevención social, instituciones fuertes y cooperación regional. Además de inversión en modernización tecnológica, estrategia y mejorar los cuerpos policiales.
Acá entra la educación, la pandemia agravó los rezagos y evidenció desigualdades entre lo rural y lo urbano, esto también afecta en temas de seguridad.
Para 2030, el sistema educativo debe alinear currículos en temas STEM, bilingüismo, habilidades blandas e inteligencia artificial con las demandas del mercado laboral, que nuestros jóvenes tengan verdadera formación con la realidad.
La inversión en investigación y desarrollo aún es baja, pero el potencial está en los clústeres tecnológicos, startups y alianzas universidad-empresa. El desafío es dejar de ser maquila de servicios para convertirnos en generadores de innovación.
No podemos dejar de lado que, aunque ya vamos saliendo con el tema del 5G, vamos atrasados y esto limita la competitividad.
Esta tecnología será fundamental para la industria 4.0, las ciudades inteligentes y la educación digital. Al 2030, Costa Rica debe garantizar cobertura nacional con esta red.
Por último, la Caja enfrenta listas de espera y presión por el envejecimiento poblacional. Al mismo tiempo, aumentan enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad, así como los problemas de salud mental.
La clave es fortalecer la medicina preventiva y aliviar la presión sobre el sistema. Y siendo realistas, la medicina privada seguirá creciendo, con mejores servicios e infraestructura, el problema es que esto no es una opción para la colectividad.
Costa Rica está en un cruce de caminos. El reto es decidir si se consolida como un país seguro, innovador y sostenible o si se queda atrás.
La acción no es opcional: el futuro empieza hoy. Y solo será posible si Estado, sector privado, academia y sociedad civil trabajan juntos por la Costa Rica que queremos en 2030.

























