El primer mensaje del técnico de la Selección Nacional es que la Tricolor en su arranque como nuevo timonel de la “Sele”, jugará un 5-3-2.
En el amistoso frente a Jordania, que se jugó prácticamente sin público, el estratega argentino archivó la línea de 4 y ese aburrido 4-5-1, tan de moda en el planeta fútbol.
La formación estelar del seleccionado presentó algunas sorpresas: fueron titulares Guillermo Villalobos, Darryl Araya, Aaron Salazar, Andrey Soto y Álvaro Zamora. De los tradicionales iniciaron el juego en Turquía el portero Patrick Sequeira, el carrilero derecho Carlos Mora, los defensores centrales Jeyland Mitchell y Juan Pablo Vargas, el mediocampista Orlando Galo, quien fungió como capitán del equipo y el 10, Josimar Alcócer.
Costa Rica presentó en el arranque una combinación de rostros conocidos en etapas anteriores con Gustavo Alfaro y Miguel Herrera, con algunas innovaciones presentadas por el Bocha, las más significativas las titularidades para Salazar y Soto.
Si bien es cierto, Aarón se acomodó bien en la cintura al lado de Galo, Andrey Soto y Álvaro Zamora tácticamente se confundieron, porque ni fueron 10 y menos 9. Los dos se instalaron en la cintura, muy cerca de Alcócer y la Selección Nacional se quedó sin delantera, un tumor viejísimo de nuestro mediocre fútbol.
Jordania es un seleccionado de perfil bajo, 64 del mundo en el ranking FIFA (Costa Rica es 49) y probablemente será un participante del Grupo J del Mundial 2026, donde se las verá con Argentina, Austria y Argelia. No le vemos rostro de protagonista.
Contra Costa Rica abrieron la cuenta desde el punto de penal en el minuto 48, aumentaron en el 76 y ese 2-0 despertó al técnico Batista que ordenó variantes, dos de ellas claves para empatar el partido en el cierre: Warren Madrigal y Jefferson Brenes. A Jordania no le funcionaron las variantes, se quedó sin gasolina, la Tricolor apretó, descontó con penal de Alcócer y empató con remate de cabeza de Warren, apenas para salvar los papeles.
Dos selecciones de poco fútbol se repartieron pocos aciertos y varios errores, no hubo conexiones entre los laterales Mora y Araya con los volantes, jugamos sin delantera, muchas piezas en la cintura y lo mejor fue el resultado, porque cuando todo parecía perdido, se rescató el empate.





































