Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 31 Agosto, 2010


¿Salarios o regalías?


Si en algo podría servir el lapsus Lavolpe, tan breve y hoy tan lejano, es para abrir una discusión nacional sobre el salario de los servidores públicos en un foro menos visceral que el del aumentazo que se querían recetar los diputados.
Y es que, tal pareciera que en Costa Rica eso de los sueldos a costo del erario público es un tema que empieza a tocar las fibras de la indignación nacional. Había ocurrido con el aumento de los jerarcas de instituciones autónomas o entes públicos, de historia. Así, por ejemplo, según ha indicado el informe de la Contraloría DFOE - PGAA - IF-65-2009, la insensatez y desproporcionalidad de las desigualdades en el sector público, mismas que se profundizan, precisamente por el salario de los jerarcas máximos.
Igualmente resuelta ha sido la valoración por parte de la administración Chinchilla de que en el tema del FEES, el aumento solicitado por las Universidades atiende más a consideraciones salariales, que a aspectos de infraestructura y desarrollo de la educación superior. Argumento que, dicho sea de paso, no ha sido refutado por quienes más ganan: Los rectores. Y cuya negociación, no ha satisfecho a los suyos.
En los Estados Unidos, a propósito de la crisis, se abrió una consideración respecto de la compensación de los ejecutivos de empresa quienes, a costa de los inversionistas, devengan paquetes de compensación que parecen el PIB de países como este.
El tema no es tan ajeno a pesar de que no tengamos una bolsa de verdad. En febrero del año pasado, el presidente Obama puso un techo al pago de ejecutivos de instituciones que han recibido asistencia de los contribuyentes estadounidenses. En sus palabras, que traduzco con cierta liberalidad, “esto es Estados Unidos. No desacreditamos la riqueza. No castigamos a nadie por ser exitoso. Pero nos molesta y tenemos todo el derecho hacerlo cual premio al fracaso. Especialmente cuando esas recompensas las subsidian quienes pagan impuestos en los EE.UU.”
Si el ejemplo del capitalismo se aboca a valorar la moralidad de estas retribuciones, ¿por qué no el nuestro? Sobre todo cuando en este país, las carencias en sectores como el educativo o el de salud son tan notorias que priorizar el uso de recursos es necesarísimo.
E igualmente, la vergüenza que representa para esta Costa Rica, que el Ministerio de Trabajo emprenda una campaña este año para corregir que casi un tercio de los empleados del sector privado no reciban el salario mínimo legal, mientras anticipa un efecto colateral en el incremento del desempleo. Por favor.
Está claro que a este respecto, para algunos lo que importa es el marchamo y no este tipo de discusiones sobre todo si estas vienen enmarcadas dentro del deporte rey. No obstante, como país debemos abordarlas para resolverlas y no esconderlas bajo la alfombra.
Por cierto, le agradezco a don Gaetano Pandolfo sus explicaciones que, aunque innecesarias, son bienvenidas así sigamos sin coincidir en ningún punto.

Pedro Oller