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Sabina, todo un pirata
El cantautor español se robó el corazón de los ticos el martes, quienes formaron un gran coro que el artista manejó a su antojo

Quien diga que Joaquín Sabina vino a derramar su “Vinagre y rosas” en el país solo, está más que equivocado. El Flaco de Ubeda propagó todas sus historias melancólicas con un coro de 5.500 costarricenses.
El español tuvo que compartir su voz en el Palacio de los Deportes en Heredia el martes anterior, con sus fanáticos, quienes entonaban cada una de las canciones clásicas y sus temas nuevos.
“Sabina, Sabina, Sabina”, fue el primer canto que acompañó al europeo desde su salida al escenario a las 8.40 p.m., un “calentamiento” para la gran serenata que se le venía encima con la “Tiramisú de limón”.
Vestido con una camiseta negra, chaqueta de camuflaje y su sombrero negro, el intérprete no dudó en dejarse contagiar por la energía de sus fans y brincó, aplaudió y extendió por lo alto su micrófono para alzar aún más la voz de quienes cantaban para él sus propias canciones.
“A los quince los cuerdos de atar me cortaron las alas, a los veinte escapé por las malas del pie del altar”, seguían los presentes, recordando el tema “Viudita de Clicquot”.
La energía del público alimentó el alma de Sabina, al punto que más de una vez se quitó el sombrero e hizo un ademán de reverencia en agradecimiento.
“No sé si me van a creer, pero esta canción que sigue ahora fue escrita en Costa Rica”, señaló el español antes de empezar a cantar “Ganas de…”, canción que el público recibió con un sonoro grito.
“Cuatro o cinco años teníamos de no venir y la verdad es que nos moríamos por volver, volver, volver. No es un lugar cualquiera. Las guías turísticas dicen que esto es el paraíso, lo que no dicen es que hay el público más caliente del mundo”, dijo el artista para terminar de ponerle la cereza a su pastel y el sombrero a su mariachi tico.
La respuesta fue inmediata y una ola de aplausos se apoderó del resto de la noche cuando interpretó “Medias negras”, “Llueve sobre mojado”, “Aves de paso” y “Peor para el sol” entre otras piezas.
Aunque ya tenía al público bien guardado en la bolsa y la noche era más de un “Sabinazo”, el flaco no dudó en saludar a la distancia a una de sus buenas amigas, la cantante tica Chavela Vargas, antes de lanzarse a rodar “Por el boulevar de los sueños rotos”.
“Esta canción nació en Costa Rica, luego se hizo mexicana, y aquí no la querían porque era mexicana y allá no la querían porque era tica; ahora que cumplió 91 años es universal. A mí me une mucho a ella porque somos muy parecidos: a ninguno le importan las patrias o banderas; hemos sido borrachos, pero sobre todo mujeriegos”, afirmó Sabina entre los gritos de la gente.
Como todo lo bueno, uno nunca quiere que finalice; el español siguió cantando hasta las 11.05 p.m., cuando decidió ponerse un parche en el ojo y cantar “La del pirata cojo”.
Sin duda alguna Sabina escogió el timón y fue el timonel del barco tico por una noche.

Carolina Barrantes
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