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Rezagos en la región


Los datos arrojados por el informe Estado de la Región evidencian una Centroamérica que no está, en general, preparada como región para enfrentar los desafíos a que obliga el contexto internacional.

Una desafiante geopolítica de seguridad y exigencias cada vez más fuertes para la inserción económica, entre muchos otros factores, colocan a Costa Rica y al istmo como región en una situación vulnerable que debería generar, como ocurre a veces en las crisis, el surgimiento de líderes capaces de dar los pasos necesarios para retomar el buen rumbo.

Si bien se producen profundos cambios en las diferentes sociedades del istmo, no son suficientes para superar los rezagos históricos, nos dice el estudio y debemos agregar que, en el caso de Costa Rica, que no se vio desangrada como el resto por el infierno de las guerras, no supo aprovechar tampoco estos 20 años recién transcurridos para sentar las bases con las cuales lograría el desarrollo humano que podría haberla puesto en la actualidad en la puerta del desarrollo sin mayores problemas.

Cuando América Central se pacificó, hace ya más de dos décadas, entró a un nuevo periodo de su desarrollo en el cual, las tareas debían dirigirse hacia la superación de sus pueblos mediante la educación, la salud y el trabajo, como base para evolucionar hacia una mayor calidad de vida y un mejor destino.

En vez de establecer la estrategia y emprender ese camino, con la misma clara y sabia visión de sus héroes políticos y culturales de principios de siglo, que la impulsaron por buen rumbo para los siguientes 50 ó 60 años, Costa Rica se vio adormecida y desviada de la ruta del progreso por gobiernos que más bien favorecieron el estancamiento, las prácticas corruptas y equivocadas o negligentes y todo lo que lamentablemente es ya muy conocido como para seguir hablando de ello.

Es mucho el tiempo perdido y el país sufre las consecuencias. Sin embargo, lo interesante ahora es ver si de algo sirvió la dura lección o si seguiremos cuesta abajo, especialmente hoy que a los problemas se suma la atroz amenaza de la penetración del narcotráfico.

Tienen la palabra los gobernantes. La responsabilidad es de todos pero en diferentes grados o proporción.
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