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Chinchilla asumió el gobierno en momentos de grandes crisis internas y mundiales y tiene retos trascendentales. El 2011 será crucial para su gobierno y los costarricenses

Retos internos y conmoción externa

En los países donde los periodos de gobierno duran cuatro años, entre una y otra elección nacional, como el nuestro, las administraciones deben aprovechar muy bien el tiempo antes de que se desaten los siguientes fuegos electorales que suelen tornar más difícil la realización de obra.
Por ello, como lo destaca una nota de este medio ayer, la presidente Chinchilla deberá aprovechar al máximo 2011 y parte de 2012 para sacar adelante los principales proyectos que desea impulsar, como la reforma fiscal, la ley de tránsito, la ley de electricidad, los impuestos a las sociedades anónimas y casinos que necesita para financiar el trabajo contra la inseguridad ciudadana, entre otros.
Esto le significará contar con una exhaustiva planificación y una gestión rigurosa para cumplirla. Le representará hacer uso del diálogo inteligente, de la comunicación y la transparencia, de la capacidad de negociación. Todo esto allanará el camino, eliminará incertidumbres y le permitirá avanzar al ritmo necesario.
Del mismo modo que planifican los empresarios, la gran empresa estatal debe planificar muy bien para ir cumpliendo objetivos que permitan llegar a las metas a tiempo, desplegando la mayor parte de la actividad durante el periodo mencionado más arriba.
Chinchilla tiene enfrente no solo la complicada tarea de acercarse y conversar con la oposición, con los diferentes sectores e incluso con la fracción legislativa de su partido, sino la de ir moviendo con mucho talento las piezas en el cambiante ajedrez de la economía mundial.
Sus objetivos y metas deberán ir llenando las múltiples necesidades internas a la vez que armonizando al país con el panorama global dentro del cual debe actuar.
La tarea no es nada fácil pero sí factible si se tiene clara la meta y la ruta por la cual se llegará a ella.
Chinchilla asumió el gobierno en momentos de grandes crisis internas y mundiales y tiene retos trascendentales. En el país, se encontró con buena parte del camino andado en materia de apertura comercial, pero con rezagos importantes que la obligan a enfrentarse a lo que por décadas se pospuso alegremente. En el mundo, las condiciones cambiantes en el concierto de las naciones obligan a un esfuerzo superior para interpretar los procesos y sus consecuencias.
Un momento crucial. Un tiempo valioso que se debe aprovechar al máximo.

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