Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 17 Febrero, 2012


¿Retorno de la falange?

La situación política actual de España me parece preocupante porque siento que los herederos de la Falange, no solo han regresado a la Moncloa, sino que dominan el poder judicial. La condena del Juez Baltasar Garzón así lo ratifica.
El célebre juez honra a su profesión por su reconocida valentía e integridad. Los latinoamericanos estamos particularmente agradecidos con él porque mandó a procesar a Pinochet y a Videla, cuyos regímenes ensangrentaron a los hermanos pueblos de Chile y Argentina. Lo hizo inspirado en el principio de que los crímenes contra la humanidad ni prescriben ni tienen límites territoriales en cuanto a la jurisdicción de los jueces se refiere. Aplicó esta misma doctrina para ordenar el enjuiciamiento de los crímenes cometidos durante el régimen franquista. También dio una orden para indagar las acusaciones de corrupción cometidas por altos jerarcas del partido actualmente en el poder.
Por eso la Corte Suprema de Justicia lo inhabilitó para fungir como juez por once años. Con ello, esa indigna corte trata de acallar una voz que clama justicia. Pero como reacción inmediata, voces del mundo entero se han levantado en protesta por semejante atropello al Estado de Derecho, hasta el punto de que el propio gobierno en declaraciones de su vicepresidenta, debió dar declaraciones a la defensiva.
Pero la jefa de ese partido en Madrid no ocultó su satisfacción por ese abominable fallo del Supremo, que pasará a la historia como una deshonra de una España que los latinoamericanos tenemos en especial estima debido a nuestros mutuos vínculos históricos, culturales y de sangre.
El contraste con el papel jugado por los jueces en defensa del Estado de Derecho y, en concreto, de los derechos humanos en otros países, es evidente.
Vale la pena recordar algunos casos. En Italia han sido los jueces, incluso a riesgo de sus vidas (algunos han sido asesinados) los que han asumido la lucha contra la mafia en Sicilia y Calabria. También ha sido el poder judicial el que ha mostrado una mano dura contra la corrupción del régimen imperante en tiempos de Berlusconi. En Colombia son los jueces los que están juzgando a los principales responsables de imponer el terrorismo de Estado bajo el gobierno de Uribe.
A manera de conclusión, considero oportuno recordar una hermosa página de la historia que nos narra Stephan Zweig. En un abominable juicio emprendido por la teocracia impuesta por Calvino en Ginebra, fue condenado a muerte el sabio español Miguel Servet por el propio Reformador en su calidad de juez. Oída la sentencia, el defensor de Servet dio su propio veredicto con una sentencia que lo inmortalizó al decir: “Cuando se condena a un hombre por una idea, no se condena una idea. ¡Se condena a un hombre!”. Por eso Baltasar Garzón será recordado en la historia al lado de Miguel Servet y los jueces que lo condenaron lo estarán junto a los fanáticos, sean católicos como Torquemada, o reformados como Calvino.

Arnoldo Mora