Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 19 Octubre, 2010


Reír por reír


Si la idea de reunirse con un grupo de desconocidos para reírse, así sea forzadamente, le resulta tan bizarra como a mí, hay que interesarse en el movimiento que lidera el Dr. Madan Lal Kataria. Así lo han hecho la BBC, CNN, The Times y las revistas Forbes, Time y The New Yorker en un extenso artículo que leí y despertó mi curiosidad.
El propósito de la risa, según Kataria, quien es médico de profesión, es aprovechar sus propiedades curativas para cualquier tipo de padecimiento: físico, sicológico o espiritual. Para él, la risa es una decisión, un conector de personas que no admite barreras, que no requiere idiomas.
En 1999, el Dr. Kataria publicó un libro llamado “Laugh for No Reason (Ría sin razón)” en inglés, y que se ha traducido al italiano, francés, alemán, farsi, indonesio y coreano. En él, se alega que deberíamos reírnos más, hacerlo en grupo y no condicionarlo al humor sino a la interacción en juegos sencillos. Cuatro años antes, en marzo de 1995 había iniciado su primer club de yoga risa en Bombay con cinco miembros. Hoy hay más de 6 mil clubes similares en más de 60 países según dice su sitio web.
Por más que el asunto sea de risa, Kataria pareciera no ser un charlatán. Se fundamenta en un estudio del sicólogo pragmático estadounidense William James quien, en 1884, publicó un artículo titulado “¿Qué es una emoción?” En él, James sostiene que las emociones no son más que sensaciones corporales. Partiendo de lo anterior, para Kataria una risa alegre puede tener un efecto transformador que —aunque sea momentáneamente— nos libera de preocupaciones, miedos, necesidades e incluso de la noción del tiempo.
Pero, ¿puede la risa curar? Kataria está convencido, sin embargo, el artículo de The New Yorker recurre a algunos antecedentes para sembrar la duda.
El más relevante es de Norman Cousins, quien en 1976 publicó en el New England Journal of Medicine un ensayo a este respecto. Cousins se cuestionaba si los cambios químicos en el cuerpo solo pueden ser dañinos, como resultado del estrés físico o mental, o si por el contrario, el amor, la esperanza, la fe, la risa la confianza y la voluntad para vivir tienen un efecto terapéutico valioso.
Las investigaciones de Cousins se extendieron por más de diez años con resultados siempre consistentes respecto de las secuelas positivas de la risa. En 2001, el Dr. Lee Berk quien fuese asistente de Cousins en sus investigaciones, llegó incluso a deducir que la risa gozosa aumenta la producción de células que ayudan al cuerpo a combatir infecciones virales y hasta el cáncer.
A pesar de lo anterior, el articulista (Raffi Khatchadourian) señala que no existe suficiente evidencia científica para concluir que la risa tiene propiedades curativas, así sea una posibilidad razonable.
No encontré un club en Costa Rica, pero me imagino que viene en camino aunque no pude confirmarlo en Facebook. De no ser así, basta ingresar a www.laughteryoga.org y participar en línea o por Skype. Y reírse de que hasta la risa esté tecnológicamente facilitada hoy en día.

Pedro Oller