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Redoble la higiene en su cocina
Desde la carne cruda hasta el trapo húmedo, la cocina es un escenario ideal para gérmenes infecciosos y patógenos
Aunque su familia tenga un sistema inmunológico intacto, deberían tenerse en cuenta una serie de reglas higiénicas en la cocina, un lugar tan frecuentado de las casas, para evitar al máximo el riesgo de infecciones, especialmente si viven niños, personas mayores o enfermos en el hogar.
Una de las medidas más importantes es lavarse bien las manos con agua y jabón y secarlas antes de tocar los alimentos para preparar la comida. “Uno debe lavarse las manos con agua caliente no únicamente después de haber tocado carne o huevos crudos o cáscaras de huevo”, indica Klaus Lorenz, de la Oficina Federal para la Protección del Consumidor y la Seguridad Alimentaria (BVL), en Berlín.
También los utensilios de cocina deben lavarse antes de que tomen contacto con los alimentos, incluso aunque tan solo se prepare una lechuga, que es un tipo de alimento que después no se calienta.
En realidad las esponjas y los trapos están pensados para eliminar la suciedad y los gérmenes. Sin embargo, especialmente cuando están húmedos y doblados una vez usados, y se han dejado en el fregadero, son un foco importante para la reproducción de los gérmenes.
“En caso de que se cocine diariamente y de que se utilicen alimentos crudos para preparar la comida, aconsejo cambiar cada día los trapos de cocina”, indica Heidi Wichmann-Schauer, del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR) en Berlín.
Se deberían lavar en la lavadora con un programa de 60 grados y los cepillos de lavar platos en el lavavajillas. “Con las esponjas, es más complicado”, agrega la experta, “son húmedas y difíciles de secar”. Sin embargo, quien no quiera renunciar a ellas, puede poner las esponjas humedecidas que no contengan metal durante dos minutos en el microondas a 600 vatios para así destruir los gérmenes.
Es muy importante lavar inmediatamente las encimeras una vez se haya preparado carne cruda encima de ellas para evitar la propagación de gérmenes. “Incluso es mejor utilizar distintas tablas, cuencos y cuchillos para preparar alimentos como huevos, pescado o carne que cuando cortamos verduras o lechuga”, recomienda Lorenz.
En este caso, puede ser de gran utilidad disponer de tablas de distintos colores para preparar cada tipo de alimento. “En los ámbitos profesionales de los restaurantes se utiliza un código de colores en las planchas para cortar los alimentos”, explica Bernd Glassl de Asociación Industrial de Productos para la Higiene Corporal y Detergentes, en Fráncfort.
¿Y qué es mejor, las tablas de madera o de plástico? En este caso, hay una divergencia de opiniones, explica Glassl. “Muchos dicen que la madera tiene un efecto antimicrobiano y otros son de la opinión de que los surcos en la madera son ideales para que se propaguen las bacterias”. Las placas de plástico tienen la gran ventaja de que se pueden lavar mejor en el lavavajillas que las de madera.
También es muy importante que las neveras se limpien con regularidad. “Los alimentos deben ser guardados en el frigorífico según el tipo de temperatura que exijan”, aclara Wichmann-Schauer. “Por ejemplo, la parte inferior y la parte trasera son los rincones más fríos de la nevera”.
Allí deberían guardarse los alimentos más frescos y más perecederos como carne cruda, pescado o embutidos. Además es importante que el frigorífico no esté muy lleno, para que el sistema de refrigeración pueda funcionar correctamente. También puede ser de una gran ayuda un termómetro que mida la temperatura. Lo ideal es que esta sea de tres a cinco grados.
Es mejor descongelar los alimentos en la nevera que en una temperatura ambiente, dice Lorenz. El agua que se descongela podría estar cargada de microorganismos y por eso debería ser juntada en un recipiente y este vaciado a continuación. Por eso es mejor descongelar, por ejemplo, un pollo en un cuenco. “Y sobre todo, no volver a congelar alimentos que ya se hayan descongelado”.
La basura doméstica también es un medio de cultivo ideal para gérmenes y bacterias. “Por eso, deben vaciarse regularmente los cubos de restos de basura y biológicos siempre que haya alimentos que puedan pudrirse”, aconseja Glassl. “Lo mejor es hacerlo cada dos días aunque el cubo no esté del todo lleno”. Una vez vaciado es necesario lavarlo bien.

Berlín/DPA

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