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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



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Recaudadores de impuestos van tras Netflix, Airbnb y Uber

Redacción La República [email protected] | Viernes 23 octubre, 2015 12:00 am



Chicago decidió en junio que su “impuesto al entretenimiento” de 9% debía comprender a Netflix, Spotify, Hulu, Amazon Prime y otros servicios de streaming a los efectos de contribuir a compensar los ingresos por impuesto a las ventas perdidos ante la declinación de las ventas de DVD y CD. La oposición a la medida se ha llevado ante la justicia.
La idea de gravar Netflix no nació en Chicago, que junto con el estado de Illinois y otros gobiernos locales enfrenta miles de millones de dólares en obligaciones de pensiones.
Australia propuso este año un impuesto de 10% a las bajadas digitales que entraría en vigor en 2017. En Buenos Aires, un impuesto de 3% a los proveedores de entretenimiento online extranjeros entrará en vigor el 1 de noviembre.
Hay quienes critican la imposición de gravámenes a los programas, películas y música online. En julio, ante la presión de políticos de Alabama, el Departamento de Impuestos del estado retiró una disposición anterior que incluía los servicios digitales en el impuesto a alquileres de 4%.
“Si hay algo que pueda gravarse, alguna repartición gubernamental va a imaginar cómo hacerlo, sólo depende de si la gente lo tolera y de cuándo va a protestar”, dijo Michael Karu, contador especializado en impuestos de Levine, Jacobs Co.
A veces los gobiernos tratan de crear nuevos impuestos porque se quedan sin dinero. En otras ocasiones, buscan igualar el ritmo de la nueva tecnología o de tendencias sociales, así como de adaptarse a cambios en otras leyes. La legalización de la marihuana en algunos estados llevó a nuevos impuestos a la marihuana.
Los cigarrillos tradicionales y los productos derivados del tabaco son objeto de pesados gravámenes casi en todas partes en los Estados Unidos, pero la mayor parte de los estados aún no sabe cómo reaccionar a la creciente popularidad del uso de “productos de suministro electrónico de nicotina”.
Minnesota fue el primer estado que introdujo un impuesto a los cigarrillos electrónicos en 2012. Carolina del Norte siguió sus pasos el año pasado y este año lo hicieron Kansas, Louisiana y Washington D.C. El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, propuso el mes pasado un impuesto municipal a los cigarrillos electrónicos que generaría US$1 millón por año a los efectos de sostener los servicios de salud comunitarios.
Los hoteles han pagado impuestos a estados y ciudades durante décadas, pero si se alquila una vivienda a través de un servicio online como Airbnb, la carga impositiva no siempre es clara.
El activo alcalde de Chicago trata de cerrar una brecha en el presupuesto municipal mediante la recaudación de unos $700 millones de impuestos. El mes pasado propuso que $48 millones de los nuevos impuestos procedieran del cobro de tarifas más altas por taxis y servicios de reservas de viajes. Alrededor del 80% de esos nuevos gravámenes al transporte procedería de Uber y Lyft, dijo el alcalde.
¿Los impuestos pueden hacer que la gente goce de mejor salud? México impuso el año pasado un gravamen a las bebidas azucaradas de un peso por litro a los efectos de reducir el consumo de sodas en el país. Por lo que parece, funciona.

Bloomberg