Goleado sin discusión. Aplastado al principio y destrozado al final, el Real Madrid fue un juguete a manos de un PSG tan soberbio como inalcanzable, reza el prólogo del análisis que ESPN, editó sobre el escandaloso 4-0 que el actual campeón de Champions clavó a los merengues en una de las semifinales del Mundial de Clubes.
Basta mirar las formaciones titulares de los dos equipos para esta confrontación y comprobar cómo el Real Madrid es un proyecto que comienza a andar y el PSG es un proyecto consolidado.
Consolidado, ganador y, hoy por hoy, inalcanzable para el nuevo equipo de Xabi Alonso.
Puede ser que Courtois sea mejor portero que Donnarumma, el cuestionado meta italiano que cierra boca a sus detractores ganándolo todo.
Curiosamente ambos guardametas soportaron la presión de tener a Keylor Navas, tricampeón de Champions en la reserva, obligándolos a no descuidarse.
Pero en otras zonas de los equipos, hoy la formación de Luis Enrique supera con creces la limitada alineación que por lesiones y otros motivos presenta el recién fichado técnico de la casa blanca, Xabi Alonso.
Hakimi, Neves, Marquinhos, Vitinha, Doué y Dembélé, están en el Top 5 del planeta fútbol en sus respectivas posiciones.
En el Real Madrid, figuras como García, Arnold, Güler y Gonzalo apenas despuntan.
La presencia tan esperada de Kylian Mbappé, pasó inadvertida y una tripleta de futbolistas de alto vuelo como Federico Valverde, Bellingham y Vinicius Jr, sucumbió ante el poderío del motivado contrincante.
El final del partido presentó un resultado inapelable, una goleada a medio gas que no fue mayor gracias a Courtois, pero que desnudó las carencias de un Madrid que deberá mejorar su rendimiento defensivo. Sancionado Huijsen, el regreso de Asencio a la titularidad fue un drama y a su lado Rüdiger también completó el mayor de los ridículos.
Luis Enrique avisó en la previa la motivación especial que siente cuando se enfrenta al Madrid y supo trasladar ese mensaje a sus jugadores, que mordían en cada jugada mientras los pupilos de Xabi Alonso deambulaban por el césped.
El Madrid fue un juguete a manos de un gigante que no tuvo que apretar el acelerador a tope y que tras el descanso rebajó las revoluciones. Pero que siguió dominando tal como quiso.
La superioridad del campeón de Europa fue tan insultante que ese 3-0 suponía un pequeño perdón para el Madrid, así que el equipo de Luis Enrique se metió en la final con el tercer 4-0 que logra en el campeonato, después de estrenarse con ese resultado con el Atlético, repetir en los octavos de final ante el Inter Miami y sentenció Gonzalo Ramos la goleada.
Un PSG gigantesco y un Madrid minúsculo. Sin más.
Ahora el PSG enfrentará al Chelsea en la final del Mundial de Clubes.
Con dos golazos de Joao Pedro, los “blues” derrotaron al Fluminense e hicieron válido el refrán de que “no hay peor cuña que la del mismo palo”, dado que el autor del doblete acaba de ser firmado por los ingleses proveniente de su rival brasileño.
Conocida la paliza 4-0 que el PSG le dio al Real Madrid, al técnico del Chelsea, Enzo Maresca, cotizado estratega italiano y a sus jugadores, quienes ahora están ante la posibilidad de convertirse en campeones del mundo, poco les importa el resultado de la otra semifinal.
Habían adelantado que tanto el PSG como el Real Madrid, serían rivales espectaculares y están listos para dar el campanazo este domingo.





































