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Carlos Sequeira, presidente del Instituto Nacional de Aprendizaje, rechaza opción ante críticas contra entidad
¿Privatizar el INA?... “Jamás”

• “Eso sería contravenir los principios de solidaridad y universalidad en los que se sustenta el INA”, argumentó el jerarca
• Sequeira defiende que ambiciosas proyecciones financiera y operativa son “perfectamente alcanzables”

Eduardo Baldares
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El presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) les pone el pecho a las balas, consciente de las justificadas críticas históricas contra una supuesta llave del progreso que no ha sido tal, pero que él confía lo será.
Lo que Carlos Sequeira sí rechaza rotundamente es que la privatización pueda ser una solución alternativa en caso de no funcionar la reingeniería que se implantó desde el año pasado, mediante la cual espera dejar atrás años de deficiencias en la gestión presupuestaria, desenfoques en los objetivos y descoordinación con el sector productivo.
Sequeira asegura que el año pasado se ejecutó un 90% del presupuesto, proporción que no solo pretende mejorar en 2008, sino que incluso se dispone a utilizar los ¢38 mil millones de superávit histórico. Así las cosas, se ha propuesto invertir un total superior a ¢85 mil millones.
Los resultados de esta reingeniería financiera redundarían en modernización de equipos e infraestructura, y en el plano académico en un incremento de más de un 1.500% de graduados de 2007 a 2008, a favor de satisfacer la demanda de técnicos del país.
La ambiciosa proyección ha despertado cierto escepticismo, por lo que LA REPUBLICA concertó una entrevista con el jerarca para que explicara cómo piensa lograr el cometido.

¿Cómo se pasará de 3 mil graduados del año pasado a 46 mil en este?
Mediante la conversión de los planes de estudio. Por ejemplo, antes un alumno matriculaba un curso que le confería un diplomita
de aprobación, pero para obtener un título como técnico o especialista requería cinco o más cursos y en muchos casos no los matriculaba, perdiéndose el seguimiento y el potencial de una capacitación mejor. Así que ahora el alumno se matricula de una vez en un programa compuesto por los cursos que necesita no solo para salir titulado, sino para estar capacitado como requieren él mismo y el sector productivo.

¿Es eso suficiente para garantizar que se graduarán 46 mil técnicos este año?
Esa es la meta y la proyección incluye principios de 2009 también. La tarea pendiente es enfatizar durante las clases en la necesidad de terminar todo el programa para salir realmente capacitado. Antes la matrícula dispersa de cursos no garantizaba que el estudiante terminara los necesarios para graduarse como técnico. Ahora lo fundamental es hacer que el alumno entienda que vale la pena finalizar el programa, que eso le dará más y mejores herramientas para insertarse en el mercado laboral. Antes matriculaba un curso y obtenía un diploma. Ahora matricula un programa y sale bien formado y con un título.

¿Cómo mantener una matrícula acorde con los requerimientos del sector productivo?
Para hacer que la información sobre qué cursos cuentan con posibilidades reales de empleo llegue a los interesados, se elaboran planes de comunicación a través de las cámaras, sedes regionales, promotores en centros de educativos y publicidad en los medios de comunicación colectiva. La idea es que la oferta de programas de estudio sea en gran medida producto de lo que requiere el sector productivo.

De no funcionar la reingeniería, ¿se consideraría en algún momento la posibilidad de privatizar el INA?
Jamás. Esa palabra aquí está totalmente prohibida. Simplemente no cabe constitucionalmente. Eso sería contravenir los principios de solidaridad y universalidad en los que se sustenta el INA. Podemos hablar de modernizar, de agilizar, de flexibilizar, de dinamizar y en eso estamos, pero jamás de privatizar, porque esta institución es para darles a los ciudadanos gratuitamente las herramientas para incrustarse en el mundo laboral, no para uso exclusivo de quien pueda pagar por el servicio.
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