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Jueves 12 Agosto, 2010

Por sus obras los conoceréis

Después de analizar una y otra vez el abortado intento de los congresistas por recetarse un aumento exagerado en sus ingresos, pienso que el Poder Ejecutivo nos quedó debiendo mucho. Las justificaciones que nos dio doña Laura, aunque válidas, no llenaron plenamente las expectativas de lo que la gran mayoría de costarricenses queríamos oír.
En un principio dijo que no avalaría el incremento salarial si los diputados no garantizaban el sustento del mismo, infiriéndose entonces que, de haber existido los recursos, el proyecto habría seguido adelante. Afortunadamente decidió vetarlo, aduciendo no poder apoyar un proyecto que le beneficiará posteriormente.
Lo grave del caso, es que los interesados en el proyecto justificaron este aumento dizque para equiparar sus sueldos con aquellos otorgados a otros jerarcas; siempre manteniendo la mirada en alto, hacia aquellos que más ganan, y sin considerar por un instante a los muchísimos empleados de menores ingresos que no alcanzan, a veces, ni a recibir el salario mínimo.
¡No señores! Para ser marinero hay que aprender a nadar primero. Cuando andaban en campaña dijeron querer servir al pueblo conociendo ya cuánto habrían de ganar. Unos de acuerdo a lo establecido por el Servicio Civil sin ni siquiera calificar para ese sueldo y otros quejándose aduciendo estar sobrecalificados para su puesto.
Hay una solución sencilla para aquellos que se sienten mal pagados y sobrecalificados para el puesto de diputados: ¿por qué no buscan trabajo en la empresa privada o en un organismo internacional, ya que obviamente no están legislando a favor de los intereses del pueblo? y cuando hablo del pueblo me refiero a los de a pie, a la canalla. Ese pueblo que sí cree en la democracia y que cada cuatro años sale a votar con la esperanza de tener un cambio positivo en nuestra querida Costa Rica.
Nos quejamos a diario de la inseguridad, atracos, bajonazos y homicidios. Esta es la oportunidad para que los representantes del pueblo se luzcan dando el ejemplo y destinando esos recursos que intentaron hallar para sí, para vivienda, deportes y sobre todo para la educación. Al fin y al cabo por sus obras los conoceréis.

Arnoldo Obando Fonseca