Enviar

Costa Rica podría estar muy bien ubicada en cuanto a hablar inglés, si se hubieran tomado en serio hace cinco años los datos de los estudios y se hubieran implementado planes para revertir la situación


¿Por qué no hablamos bien inglés?

Para que los adolescentes y jóvenes hablen dos o tres idiomas bien y con fluidez, indudablemente debería haber en el país una política educativa universal que conduzca a ello comenzando en el kínder, con un modelo y educadores a ese nivel.
Pero no solo eso deberíamos tener, sino una supervisión —sobre todos los entes que enseñen idiomas (públicos y privados)— capaz de garantizar la calidad del aprendizaje.
No pareciera que tengamos algo así. Muchos costarricenses estudian este segundo idioma pero no todos ellos lo hablan bien.
En este mismo espacio en 2008 decíamos que se había informado sobre la existencia de serias deficiencias en el grado de dominio del idioma inglés por parte de muchos profesores dedicados a enseñarlo, en nuestro país, y que esto era muy preocupante.
Se dijo también en aquel momento que entre los centros educativos —evaluados mediante el Test of English for International Education (TOEIC)— los que obtuvieron mejor calificación fueron las universidades estatales y que lamentablemente las que no salieron bien paradas fueron muchas universidades privadas.
Cinco años después parece que seguimos con serios problemas al menos en la calidad del inglés que hablamos. El más reciente estudio de Education First, señala que Argentina fue el único país latinoamericano que pasó la prueba ubicándose en el puesto 19 a nivel mundial y a la cabeza de la región, según lo informa un ranking de este medio ayer.
Es esto realmente lamentable porque Costa Rica podría estar muy bien ubicado en ese sentido si solo se hubiera tomado hace cinco años la cosa en serio y se hubieran implementado planes para revertir la situación.
El país debe contar con órganos de control capaces de verificar esta calidad. Las universidades están en la obligación de hacerlo pero el resto de centros educativos públicos y privados también, desde el inicio de la formación en kínder.
Se debate mucho acerca de cuál es la mejor forma de que una persona aprenda un idioma, y la palabra la tienen los especialistas y expertos.
Pero, entre otras reflexiones, debería estar el hecho de que así como aprendemos nuestra lengua materna —empezamos a balbucear y después a hablar con la familia y las amistades y cuando ya hablamos fluidamente español comenzamos a estudiar su gramática en la escuela— así mismo tal vez podríamos aprender otro idioma entre profesores y compañeros, buscando conversar y entendernos.
Esto podría ser entretenido y si lo hacemos desde el kínder lograr un aprendizaje de buena calidad. De hecho muchos centros educativos hacen ya algo parecido.
 

 

Ver comentarios