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Viernes 23 Mayo, 2008

Paz con la naturaleza

El crecimiento industrial a nivel mundial trajo consigo la necesidad imperiosa de la búsqueda y utilización de nuevos y más potentes combustibles. En primera instancia se utilizó la madera, luego el carbón mineral y posteriormente se echó mano al petróleo, estos dos últimos quizá han sido los agentes más abundantes y los mayores contaminantes de la biosfera.
La biosfera es la zona verde, la delgada capa que cubre a la Tierra y donde precisamente se desarrolla la vida; es el único lugar donde los habitantes del tercer planeta respiramos, construimos nuestras casas, tomamos el agua de cada día y plantamos lo que nos comemos.
Podríamos afirmar que la guerra contra el medio ambiente la iniciamos con la industrialización y la intensificamos hacia finales del siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX, momentos en los cuales el proceso de transformación de los recursos de la naturaleza sufrió un cambio radical, lo denominamos Revolución Industrial.
Durante el siglo XX, con el crecimiento demográfico y el aumento en la demanda de bienes y servicios, llegamos al cenit de la presión contra el planeta, llenándolo con toda clase de agentes contaminantes, tales como el humo de los autos, el polvo negro de las chimeneas de las fábricas, la deforestación y los millones de toneladas de desechos sólidos lanzados por doquier, aparte de las miles de heridas causadas por la minería a cielo abierto.
Con una gran visión de futuro y una fuerte conciencia ambientalista, en dos oportunidades: la primera el 26 de octubre de 2006, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, propuso al mundo una innovadora iniciativa que fue un proyecto de protección ambiental denominado Paz con la Naturaleza, y en la segunda oportunidad, el 6 de julio de 2007, lanza la misma propuesta con la denominación de Proclama de Paz con la Naturaleza, hecho que marca un nuevo hito en la política exterior costarricense y cuyo objetivo primario es el de emprender acciones inmediatas a nivel nacional, que sirvan de ejemplo para los demás países, en aras de mitigar el deterioro de las condiciones de vida en nuestro planeta.

La idea fue presentada oficialmente en la sede principal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y pretende que con el esfuerzo de todos los países, se logre un equilibrio entre las agendas energética y ambiental, donde los gobiernos jueguen el rol de promotores primarios en temas relacionados con el cambio climático, el desarrollo sostenible, la degradación ambiental, el control de la deforestación, el ahorro y la utilización eficiente de las fuentes de energías tradicionales y el impulso en el empleo de la biomasa y de las otras formas de energía renovable.
Sin duda el tiempo se nos está agotando, los embates y los desequilibrios de la naturaleza son cada día más frecuentes, el calentamiento global causado por el efecto invernadero, trae consigo el derretimiento de los polos y glaciares, el aumento en el nivel de los mares, la inundación de terrenos costeros, el calentamiento de las aguas y su efecto en la reproducción de especies marinas, en la intensificación de la fuerza destructora de los huracanes, entre otros muchos males que van a afectar la producción alimentaria, si no emprendemos acciones inmediatas en todo el planeta.
Si queremos tener certeza de que la vida en la Tierra será posible en el mediano y largo plazo, debemos declarar la paz a la naturaleza y tratar de revertir las consecuencias de nuestra irracional irresponsabilidad con el medio ambiente.

Johnny Sáurez Sandí
Abogado y notario