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Lo que debió ser uno de varios proyectos creados por los gobiernos de los últimos años, se inicia mediante la alianza de un hombre, Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz y creador del concepto y una empresa privada


Novedoso e inteligente plan

Una planta que inauguró la empresa Florida Bebidas el lunes de esta semana, producirá sopa, cereal y bebida en polvo, todos ellos con un aporte adicional de micronutrientes, compuestos por vitaminas y minerales, de los cuales carece la población pobre de este país y que serán vendidos a bajo costo para que puedan adquirirlos.
Esto, que debió ser uno de varios proyectos creados por los gobiernos de los últimos años, en que comenzaron a aumentar la pobreza y la desigualdad en este país, se inicia, sin embargo, mediante la alianza de un hombre, Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz y creador del concepto y una empresa privada.
Los productos se elaborarán, en la planta ubicada en Barreal de Heredia, mediante el trabajo de diez personas y una única inversión inicial de Florida Bebidas.
Posteriormente el proyecto sigue, ya sin necesidad de apoyo económico, pues ha sido diseñado no para maximizar ganancias, pero sí para que sea sostenible y que los dividendos sirvan para expandir este novedoso e inteligente plan.
El mismo no solo aportará nutrientes esenciales a bajo costo a los más pobres, sino que creará una red de distribución que además de pulperías se integrará con grupos de mujeres (la red Manu) que venderán los productos en sus comunidades obteniendo un 30% de ganancia. Es decir, generará empleo.
En un hogar en donde reinan la pobreza y el hambre, el que se abra la posibilidad de algún ingreso, por pequeño que sea, puede marcar la diferencia entre la desesperación, la desintegración y el mal camino, y una luz de esperanza que sostenga la salud física y emocional del núcleo.
¿Podrían haber hecho los gobiernos algo así? ¡Desde luego! Esto y muchas otras cosas dirigidas realmente a atender las necesidades básicas de la población.
Ojalá que el ideal de Yunus, aplicado ya en otros países, pudiera ser puesto en marcha por otros grupos que, mediante un apoyo financiero inicial (¿Banca para el Desarrollo?) crearan estas empresas que no buscan repartir dividendos pero sí dar solución a los más importantes problemas de la población más desprotegida y crear una forma de empleo, especialmente por medio de la distribución y venta.
Pero sobre todo, ojalá que iniciativas como esta sirvan de ejemplo para los gobernantes de turno, al demostrar que sí existen formas de dirigir la nación en beneficio de todos los sectores que la integran.

 

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