Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 17 Octubre, 2016

Costa Rica se metió en la industria del fútbol en Italia 90

Cuando la Selección Nacional se clasificó al Mundial Italia 90 y gracias a su notable desempeño, no solo jugadores como Gabelo Conejo, Juan Cayasso, Hernán Medford, Ronald González, José Carlos Chávez y otros en menor grado empezaron a acercarse a las Grandes Ligas, donde actúan integrantes del actual seleccionado, sino que los dirigentes de la época entraron de lleno en el mágico mundo de la FIFA.

Lamentablemente y con el paso del tiempo, ese calificativo de mágico hubo que cambiarlo por corrupto. La variante es pública.

Periodistas deportivos de la vieja guardia, uno de ellos don Miguel Agüero, el notable editor de “La Machaca” y mi hermano y compañero de colegio Luis Cartín Jr., cada martes por la noche visitábamos los pequeños salones de la Casa de los Sustos en La Sabana para recabar las noticias de la Federación Costarricense de Fútbol.

Jesús Manuel Mora y Óscar Luis Vega eran los funcionarios administrativos encargados de ofrecer la información. Entonces conocimos y compartimos arreglados de la Soda Tapia con profesionales y empresarios distinguidos del medio criollo como Gonzalo Lizano, Álvaro Rojas, Rodrigo Suárez Mejido, Francisco Morelli, Carlos Ugalde y otros, que fueron presidentes del ente federativo.

¡Era otra cosa!

De niño recuerdo que el único hombre de fútbol que viajaba a Europa a cada rato como miembro de lo que hoy se llama Concacaf, pero se pagaba los gastos era don Ramón “Moncho” Coll. Desde luego que como Costa Rica no se clasificaba a los Mundiales pues no había viajes, pero en general el mundo del fútbol era mucho más limpio.

El desmadre llegó cuando se industrializó y Costa Rica se mete de zambullida en esa industria en Italia 90, cuando los federativos de la época empiezan a disfrutar invitados por FIFA de los goces de Europa.

Hay que escuchar a periodistas, agentes de viajes, amigos y familiares de los federativos y miembros administrativos de la delegación, contar lo que sucedía en las suites de los hoteles de lujo donde fueron alojados los dirigentes, a cargo el presupuesto de la señora que organizaba el evento.

¡Lujo y derroche por doquier!

Empezar a saborear y disfrutar de los sabores de esa miel, sabrosa y gratuita fue toda una tentación; el modesto maestro trinitario Jack Warner se fue de “jupa” en ella y hoy paga las consecuencias.

Lamentablemente, algunos dirigentes costarricenses, repitieron la acción.