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Martes, 13 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 17 agosto, 2012



Agregar, al tema de la participación de los atletas costarricenses en las Olimpiadas, una afirmación muy personal y con lenguaje pachuco.
A mí lo que me “agüeva” es que nadie se “cabree”.
Todos, absolutamente todos están contentos, desde el presidente del Comité Olímpico, pasando por toda la dirigencia, los cuerpos técnicos y los once deportistas que nos representaron.
Por lo que expresó Leonardo Chacón, presea dorada a la heroicidad según el diario Marca de Madrid, parece que la meta que tenían nuestros atletas olímpicos era terminar, cada una de sus pruebas.
“Todos terminamos las competencias y estamos felices de nuestra participación”, dijo el triatlonista.
Con razón entonces Gaby, Sharolyn, el propio Leo, quien hizo un esfuerzo sobrehumano para concluirla, César, Paolo Montoya, María Laura, en fin, todos, se contentaron con terminar sus eventos; igual cayeron en sus pruebas Oviedo y Murillo; se nos fundió lesionado Nery y de verdad que lo hicieron muy, pero muy bien, el nadador Montoya y el pedalista Amador, para este columnista, los dos únicos que merecen estar felices por lo acontecido.
De los otros, esperábamos otra reacción.
Ya escribimos con anterioridad que no fracasaron: ningún atleta olímpico costarricense fracasó en Londres. Pero, en lo personal, sus actuaciones nos provocaron una enorme frustración.
Si en Costa Rica nadie se molestó, nadie reclamó, nadie protestó, nadie se lamentó, y lo más grave, nadie esperaba más de esta participación olímpica, en ruta y competencia en Brasil sucederá exactamente lo mismo.
Henry Núñez estaba en la obligación de decir, que nunca los atletas costarricenses, dentro de las limitaciones de siempre, habían recibido tanto en patrocinios y fogueos y entonces, lo mínimo fue lo que el CON les pidió: mejorar sus tiempos, pero también ocupar posiciones más decorosas y no metidos, casi todos, en el grupo de los últimos, o sea, de los derrotados.
De ahí que la pregunta de rigor es la siguiente.
¿El aporte, modesto pero más significativo en esta oportunidad que ofreció el CON y la empresa privada a los atletas olímpicos, fue para lo que hicieron?
¿Estas eran las metas?
Si el jerarca del CON, no está “cabreado” por lo sucedido en Londres y ya se acomodó con manifestaciones de diplomático para Río de Janeiro, el olimpismo criollo no va para ninguna parte.
Urgía, para ver si cambiamos, que algún atleta en Londres, agarrara a patadas la puerta del vestuario.

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