Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 27 Julio, 2012





La rebelión de los periodistas deportivos de verdad y de mentirillas, que se dicen profesionales sin haber hecho carrera en la universidad o en la vida, contra las manifestaciones de Oscar Ramírez referidas a la bronca descomunal que se presentó en la disputa de la Supercopa, nos luce desproporcionada.
Si bien es cierto y como lo afirman los colegas, verdaderos y falsos, no fueron ellos los que empezaron a dar golpes, ni fue la prensa la que voló patadas y puñetazos, ni tampoco fue un hombre de prensa el que le hizo señas eróticas a Lula Montero, para mí, el principal responsable de la gresca, por su comportamiento, agresivo, acelerado, incitando a la violencia, desde su primera acción en el juego hasta la última (la falta a Meneses), repito, si bien es cierto no fueron los periodistas los boxeadores, las palabras de Oscar Ramírez iban dirigidas en otro sentido y cargaban buena cuota de razón.

Nosotros, los periodistas deportivos no podemos tapar el sol con un dedo, y menos interpretar palabras de un técnico a nuestra conveniencia.
Macho Ramírez dijo la verdad cuando expresó que en los programas deportivos y en algunas páginas se excita a la violencia.
Reflexionemos los demás, qué ha sucedido y sucede cuando se entregan micrófonos, cámaras fotográficas o de vídeo y computadoras a fanáticos o personas de poco nivel cultural y académico, que vociferan contra la dirigencia, cuerpo técnico y jugadores del equipo rival, mensajes negativos que en muchas ocasiones han canalizado las barras bravas para sus acostumbrados desmadres.
Sobre todo en la radio, son tan numerosos los programas deportivos que ha sido imposible regularlos.
Los que reclamaron y vociferaron por lo que dijo el Macho, saben honestamente que existen decenas de programas deportivos en la radio, a cargo de “colegas improvisados”, sin aula ni academia, que le abren los micrófonos a cualquiera.
En estos programas, en algunas secciones deportivas de prensa y televisión se excita a la violencia; existe un morbo para destacar lo negativo y poner a pelear a la gente. Hay periódicos deportivos que piden y quieren sangre; basta repasar sus publicaciones.
De manera, queridos colegas, más que reclamar al Machillo un poco de verdades que expresó, reflexionemos sobre nuestros propios comportamientos profesionales, porque en ocasiones, damos patadas y golpes desde nuestros escritorios.

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