Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 3 Julio, 2012


Un clásico del fútbol nacional a las 11 a.m. y un clásico del fútbol europeo apenas terminado el primero, da mucha oportunidad para el análisis, no con el fin de destrozar a nadie, sino, todo lo contrario, con el propósito de que aprendamos todos.
Es imposible ganar un partido de fútbol sin tener la bola, la posesión de la pelota es un factor vital y determinante para facilitar la victoria; no se pueden meter goles, que son los que dan los triunfos, sin tener el balón y por eso, los españoles lo quieren y lo cuidan tanto.

Cuando se repasan las estadísticas y se anota la cantidad de pases que hacen los bicampeones de la Eurocopa, la cifra que surge es impresionante. La Furia Roja ha metido goles después de una sucesión de 30 o más servicios entre ellos, sin que el contrario la toque.
No ha existido equipo en el mundo en la era moderna capaz de tanta belleza y quién sabe si existió antes.
Ahora, nadie pretende que Saprissa y Alajuelense jueguen como España o como Italia, otro equipo que gusta de guardar el balón y no regalarlo, pero nuestros formadores, los técnicos que dirigen en las escuelas de fútbol e incluso los directores técnicos de los clubes de la primera división, deben trabajar fuerte en este fundamento táctico que incluso, es de donde debe nacer el ataque de un equipo.
Iker Casillas y Gianluigi Buffon solo sacan de pie en escasas excepciones. Casi que nunca.
Ellos saben que una patada larga en la mayoría de las ocasiones será devuelta por los defensores contrarios que están de frente a la pelota y llevan ventaja sobre aislados atacantes que normalmente están de espaldas. Es como obsequiarles el balón.
Buffon y Casillas sacan en corto, no importa que haya rivales cerca de sus compañeros y esta es otra belleza del fútbol que apreciamos en la Eurocopa. El portero le sirve el balón a un compañero que tiene tres rivales cerca, pero el defensa recibe la pelota y con elegancia la sirve a otro compañero que de inmediato inicia el ataque.
Hay que inculcarles con firmeza y dureza a nuestros defensas que no deben rechazar a las gradas ni a los costados, porque eso significa REGALARLE el balón al rival que de inmediato va a montar el ataque. En Europa esto está clarísimo, en el fútbol costarricense no y esta debe ser una primera lección de táctica y fundamento que puede ayudar a mejorar el mediocre fútbol de nuestros lares.

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